La hija

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CAPITULO PRIMERO



Inusitada animación y extraordinario movimiento se

vertían, al caer la tarde del día 15 de setiembre del
de gracia 1539, en la ciudad de Santiago de los

t)alleros de Guatemala. Personas de todas clases yndiciones iban y venían por calles y plazas, reuníanse
I corrillos y agolpábanse, en mayor número, delante
[un edificio grande, de dos pisos y de buena apa-

icia, que se levantaba en el extremo de la población
Is inmediato á la falda del volcán de agua, á cuyo
I estaba situada la primitivacapital del Reino, en el
Bmo .sitio en que hoy vemos el pobre y miserable
lorrio llamado Ciudad Vieja. Ese edificio, cuyas
|lnas se conservaban aún á fines del siglo XVII,
fún leemos en la obra inédita del cronista Fuentes

Tuzmán, era el palacio del adelantado, gobernador,LA BIU OBL AOBLATITADO. ^



— 2 —

capitán general de estas provincias y fundador de la
ciudad, don Pedro de Alvarado. Abríanse las puertas
y las ventanas de las habitaciones, limpiábanse tapices^
alfombras y muebles;mayordomos, maestresalas y
pajes daban apresuradamente la última mano al arre-
glo de aquella espléndida morada, que por algunos
años había permanecido al cuidado poco diligente de
criados subalternos. El pueblo seguía con interés y
curiosidad aquellos preparativos, que confirmaban ple-
namenteel rumor, esparcido pocos días antes, de la
próxima llegada del Adelantado.

Y era así, en efecto. Don Pedro había anunciado
al Ayuntamiento su arribo á Puerto-Caballos, en carta
de 4 de abril de aquel año, participando además á
los magnificos señores del Concejo su nuevo matrimo-nio. « Sabréis, dice, como vengo casado, y doña Bea-
triz está muy buena y trae veinte doncellas, muy gen-
tiles mujeres, hijas de caballeros y de muy buenos
linajes. Bien creo que es mercadería que no me que-
dará en la tienda nada, pagándomelo bien, que de
otra manera excusado es hablar de ello.» ElAdelan-
tado había venido de España coh una escolta de tres-
cientos arcabuceros y otra mucha gente, en tres na-
vios grandes de su propiedad. Con todo aquel aparato
de daínas de honor, caballeros y soldados, se en-
caminaba á la ciudad que había fundado quince años
antes, y que, merced aloro y la plata arranca-
dos á los naturales, aparecía ya por aquel tiempo,
si no muy abundante en población, aventajada en
el lujo, hijo legitimo de la riqueza fácilmente adqui-
rida.



I— 3 —

En sesión celebrada por el Concejo en 25 de mayo,
se había leido otra carta del Adelantado, en la que
proponía fuesen á avistarse cm él un alcalde y dos
regidores, para haber de mostrarles los reales des-
pachos que traía de la corte y arreglar algunos pun-
tos...
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