La iberica

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La iberica
De pequeña, Madeleine Burns Vidaurrázaga se moría por refilar las figuras de chocolate que producía la fábrica familiar, pero no podía por tener las manos calientes. “Usted no, niña Madeleine”, le decía mamá María, la jefa de obreras “manos frías” que tenían la tarea de cortar el exceso de chocolate después de juntar los moldes para crear cada figura. Hoy, el recuerdo de esta anécdotaprovoca risas en la directora del directorio de La Ibérica, fábrica que este agosto celebra cien años de fundación.
Historias como esta son parte de la herencia que los miembros de la familia Vidaurrázaga podrían contar, aunque la mayoría de ellos, como Madeleine, no hayan conocido directamente al personaje que, hace un par de siglos, descubrió la Ciudad Blanca y la eligió como una apacibleciudad para vivir el retiro.
LA CONQUISTA
Vicente Vidaurrázaga, un español nacido en 1840 en el ayuntamiento vizcaíno de Getxo, descubrió la ciudad de Arequipa en uno de sus viajes al mando de su navío. Su visita a la ciudad de los volcanes lo convenció de vivir allí cuando dejara la Marina.
Así fue. A inicios de 1900, regresó al Perú con su esposa, y montó dos ferreterías, una en Trujillo y otraen Arequipa, negocios que años más tarde fueron manejados por sus hijos después de su muerte.
Juan —limeño nacido en lo que antes era Polvos Azules— fue quien varió el rumbo de la historia, al crear con su esposa una fábrica de chocolates en Arequipa. Él era ingeniero y de chocolates no sabía mucho, así que decidió ir un año a Alemania para empaparse de este oficio que empezaba a descubrir contan solo un batán de piedra (donde molía el cacao del Cusco) y una improvisada mesa de mármol.
“Al inicio no dejó la ferretería, incluso puso una fábrica de aceite. Era muy inquieto y creativo, montó la primera terma solar en Arequipa”, cuenta Madeleine, quien añade que en la primera etiqueta de La Ibérica se leía: “Fábrica movida a electricidad”.
MOMENTOS CLAVES
Para Madeleine BurnsVidaurrázaga, los momentos más importantes en la historia de La Ibérica fueron dos. El primero, cuando sus tíos —que tomaron la posta de su abuelo Juan— decidieron centrarse solamente en este dulce negocio, repotenciándolo e incluso extendiendo los linderos de la casona donde estaba ubicado, en la esquina de las calles San José y Mercaderes. El segundo sería la mudanza al Parque Industrial, en los añossetenta.
“Incluso, el año pasado hemos dado otro paso importante, que es la automatización de las líneas de trabajo y la ampliación del terreno de la fábrica y el edificio. Ya estamos listos para salir a exportar el próximo año”, dice, y añade que los mercados que están en la mira de La Ibérica son Estados Unidos y los países vecinos, donde saben que existen colonias de consumidores que valoran estosproductos estrella como el chocolate Milky o los bombones de gaufrette, hechos con pura mantequilla de cacao de La Convención (Cusco), sin preservantes, lo que les permite contar con una calificación internacional de chocolate al 100%.
A sus 100 años, La Ibérica ha llegado a crear 282 productos, y tiene en prueba algunos más, como el bombón relleno con fresa liofilizada, un sabor de vanguardia quesaldrá al mercado en algunos meses.
TRADICIÓN DEL MISTI

Juan Vidaurrazaga es gerente general de La Ibérica, una fábrica de chocolates que acaba de cumplir cien años. El ejecutivo pertenece a la segunda generación de esta empresa que fue fundada por su padre, del cual también heredó su nombre. Actualmente, la tercera generación ya ocupa puestos gerenciales.

La Ibérica es casi un símbolo enArequipa. Si bien sus ventas podrían ir más allá de los US$8,3 millones que logró el año pasado, la cautela ha sido su norte. “Si descuidamos la calidad por intentar crecer, podríamos retroceder y quizá seríamos tan solo un fabricante más de chocolates y no lo que somos”, explica.

Esta empresa se ha enfrentado a un sin número de peripecias que son dignas de una novela de aventuras. Una de...
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