La imprenta en el barroco

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LA IMPRENTA EN EL BARROCO:
EL REFLEJO DE UNA CULTURA DE CONFLICTO

• INTRODUCCIÓN HISTÓRICA:
▪ “LA EDAD DEL DESENCANTO”

Podríamos afirmar que las distintas sociedades se diferencian por sus preferencias estéticas, por las formas que imponen sobre su entorno como reflejo de sí mismas. Así pues, el Barroco, y más tempranamente el Manierismo, son las manifestacionesevidentes de la decadencia del universo armónico renacentista, que se desploma sobre sus propios cimientos. En definitiva el mensaje es claro: ni es el hombre divino, ni es la medida de todas las cosas.
Las guerras interminables entre las principales potencias oligárquicas, conflictos civiles, declives demográficos, estancamientos económicos, desastres climáticos, crisis agrarias, y el fantasma de lapeste devorando a la población, son algunas de las circunstancias que hacen convalecer a la Europa Occidental del siglo XVII, con ecos en la Oriental y exportación al Continente Americano, todo ello envuelto en un clímax de desconcierto y exacerbación religiosa. Tal desconcierto provocó un estado de insatisfacción generalizado puso en peligro la continuidad de la sociedad estamental. Se generanviolentas revueltas, y el odio entre estamentos se acrecienta, auque las numerosas protestas son rápidamente asfixiadas bajo el peso del absolutismo, que despliega contra estas todo su mecanismo de poder. No solo militar si no que filosofía, teología, arte, derecho, incluso ciencia y técnica se convierten en medios de difusión y consolidación del sistema establecido. Por un lado el humanismoprotestante de las Provincias Unidas, y al otro, la catolicidad de la Monarquía Hispánica; el orden burgués capitalista, y la antigua aristocracia feudal, reorganizan a las diversas fuerzas en continuo enfrentamiento antagónico. La inseguridad que provoca la dualidad, más aún la confusión de lo múltiple, se plasma en el arte como la imagen de una realidad contradictoria y desidealizada. El neoplatonismomilitado por los humanistas se desvanece a favor de una nueva valoración del instante, como una obsesión por el paso del tiempo. El movimiento como resultado de la lucha de contrarios se evidencia. No solo se producen perturbaciones políticas y sociales en continua yuxtaposición, si no que además suceden ante la atenta expectación de los humanistas que la época anterior había despertado, y porello más desastrosamente sentidas. El hombre se lamenta decepcionado con un mundo que le es hostil, y lo que es peor, consigo mismo como principal responsable de su desgracia, fruto de su condición perversa. Así lo refleja de mano en mano repetido el antiguo verso de Plauto: homo homini lupus, tan de moda entonces. Tan desalentador y pesimista es el panorama, que será cuestionada hasta la validez dela propia existencia (to be, or not to be), la muerte cobra una nueva dimensión patética y siniestra en las artes, se introduce el esqueleto como recurso iconográfico, y aparece el bodegón como retrato del instante irrepetible, como reflejo de las “cosas en sí mismas. Los cuadros de “vanitas” muestran la contradicción como un sentido desengaño: la futilidad del saber, la vanidad del poder, lailusión de los placeres, la fugacidad de la existencia… Crisis real y conciencia de crisis son el clima psicológico nutricio del barroco, que se extiende en algunos países más allá de su centuria, hasta los albores de la revolución industrial y científica.

▪ EN ESPAÑA:

En la Corona española la crisis fue más temprana y más profunda que en el resto de Europa. Cruentas epidemias,entre las que destacan las de peste, se repitieron periódicamente, que junto con las frecuentes guerras exteriores y la crisis agro-ganadera, son los factores que redujeron drásticamente la población.
En la política española, aparece bajo el reinado de los Austria (espíritus poco laboriosos en las cuestiones de gobierno) la figura del Valido. Destacando el Duque de Lerma con Felipe III, y...
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