La linguistica pragmatica

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La lingüística pragmática
(Publicado en Turia, nº 9. Zaragoza, 1988)
El estudio del significado, su definición misma, la clasificación de sus posibles y nuevas interpretaciones, etc., son algunos de los problemas más controvertidos de la teoría semántica. Desde la más elemental afirmación de que una palabra tiene significado hasta la proyección del significado dentro de un proceso gnoseológicoo de un determinado modelo mental hay un abundante proceso de reflexión teorética y de cambio de perspectivas que comienza por interrogarse acerca del significado de «significado». Sería, éste, un terreno propio de la filosofía del lenguaje y, de hecho, existe una considerable bibliografía al respecto desde finales del siglo pasado. En estas páginas, sin embargo, trataré de centrarme en un puntode cada vez mayor importancia en el estudio del significado y de su realización concreta, es decir, dentro de la relación establecida entre el hablante y el oyente. Me refiero a la dialéctica establecida entre semántica y pragmática, al origen de ésta y a su necesidad y razón de ser.
Para ello habría que comenzar con una breve referencia al conflicto que de una pretendida unicidad semántica seestablece en primer lugar, entre oración y palabra. Lyons (1981), entre otros, afirma que existe un significado léxico y otro oracional (podría añadirse la existencia incluso de un tercero, gramatical ), es decir, que el significado de una palabra cristaliza en una oración o que conocer el significado de las palabras equivale a conocer cómo se elabora el significado de las oraciones en las queaquéllas se contienen (Quine, 1960). Es indudable que esta propuesta se sitúa en la base de la misma teoría semántica, tanto si partimos de condiciones veritativas (las del modelo tarskiano, por ejemplo) para llegar al conjunto de condiciones necesarias y suficientes (R. Kempson, 1977), como si nuestro punto de partida es predominantemente sintáctico y alejado de presupuestos lógicos.
Sería interesante(digámoslo a modo de paréntesis) comprobar también si una dialéctica semejante tiene lugar entre oración y texto y si, por consiguiente, podría elaborarse una teoría del texto cuya interpretación semántica se basara en la proyección y organización misma de las oraciones. Existen algunos intentos, de los que no me ocuparé aquí, aunque sí señalaré que, indudablemente, tropezaríamos, al menos, condos serias dificultades: la del número infinito de oraciones frente al limitado de las palabras y la de que éstas, en su primer estadio, en su organización como vocabulario, son simples denotaciones, cosa que, como acabamos de ver, no ocurre con las oraciones que, por el contrario, sí significan. Pero volvamos a la pragmática e intentemos, a la luz de estos presupuestos, perfilar una definiciónválida, explicar sus propósitos y centrar su campo específico de aplicación.
Comencemos con una operación muy sencilla para evitar posibles ambigüedades: diferenciemos, semánticamente, oración de enunciado. La oración es una de las unidades de los niveles de la lengua que recoge, ordena y da sentido a la función denotativa de las palabras; en este sentido, podría hablarse de unidad mínima decomunicación, es decir, tendría una función eminentemente comunicativa y declarativa. Claro que, desde que Austin (1962) y más tarde su discípulo Searle (1969) sentaran las bases de su semántica sobre la teoría de los actos de habla, sabemos y comprobamos continuamente que la oración tiene o puede tener finalidades diversas de las estrictamente declarativas, como pueden ser las de provocar un cierto estadode ánimo en el interlocutor, estimularle a cumplir una acción determinada, aconsejar sobre futuras decisiones, agradecer, etc., etc. Un acto de habla, por tanto, puede compartir con otros los elementos de referencia (el hablar de las mismas personas u objetos ) y de predicación (atribuir algo a alguien) y ser diferentes precisamente por eso que Austin llamó ilocución, o sea, la expresión de...
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