La mujer en el hogar

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  • Publicado : 11 de agosto de 2010
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San Pablo, en su Primera Carta a los Corintios, capítulo 13, escribió (cito frases aisladas): “El amor es sufrido… no se irrita… no piensa mal… a todo se acomoda… todo lo espera, y lo soporta todo.” El Apóstol de los Gentiles, “estaba claro”, clarísimo, por eso, como una muestra de amor a mi esposa en el Día de los Enamorados, este artículo versará sobre el papel de la mujer en el hogar, aquí yahora, según su parecer.

En mi casa, la puerta del refrigerador es el lugar donde aparecen notas, recortes de periódicos y advertencias manuscritas que se colocan allí para respaldar criterios y protestas verbales, hechas o por hacer, por mi “media naranja”. Hace unas horas, leí lo siguiente: “El ama de casa en Norteamérica tiene que afrontar diariamente tantos retos que su función es igual a ladel gerente general de una planta manufacturera”… con una coletilla de su puño y letra: “Afirma un eminente psicólogo de Boston”. La intuición, más que ésta, la experiencia, me indicaba que el próximo debate sería sobre la importancia de la mujer en el hogar, las ciencias, las artes, el progreso, los viajes espaciales, la invención de la sopa de ajo… en todo.

Efectivamente, después de la cena,cuando ya estaba listo para leer el periódico, convirtió mi tiempo de lectura relajante en el espacio de ella para exponer una serie de reivindicaciones femeninas. Sin ningún preámbulo pues sabía que había leído su nota en la puerta del refrigerador, con actitud firme y voz solemne, dijo: “La única diferencia entre un ama de casa y el gerente de una fábrica es que ella no recibe el sueldo y otrosbeneficios adicionales que recibe él.”

Cuando traté de opinar, a la primera sílaba que dije, me ordenó callar hasta que ella terminara de exponer toda su teoría del valor de la mujer en la familia. Las palabras de San Pablo me calmaron: “… el amor es sufrido y lo soporta todo”. Para acelerar aquel “mitin”, obediente callé y ella continuó. “Escucha lo siguiente: La mujer ama de casa y el hombreen un cargo gerencial de categoría intermedia, ambos deben saber como controlar el inventario. Ella tiene que hacer las compras y mantener la despensa bien surtida.”

Otra vez traté de hablar, sin lograrlo. Ella, con pausada elegancia, creyendo que estaba hablando “ex cátedra”, en tono decisivo siguió enumerando lo que ambos, el gerente y el ama de casa, deben saber: “Tomar la materia prima–en el caso de la mujer, los hijos- darle forma, formarlos y sacar de ellos un producto bien terminado”.

De nuevo las frases paulinas me aplacaron: “… el amor no se irrita… a todo se acomoda”. Esta vez, aguantando, no dije ni pío. Ella, magistralmente, continuó nivelando las funciones del gerente y el ama de casa: “Dirigir el trabajo y saber como orientar y motivar a otros. En nuestro caso, eltrabajo es en el hogar y los otros son los niños y el esposo.” ¿El esposo? Orientar y motivar… ¿A mi? Pregunté extrañado. “Sio, calla”, me dijo y volvió a su tesis: “Saber como presupuestar y manejar los gastos. Enfrentar conflictos en la empresa, que para la mujer, es la familia. Trabajo enorme que requiere una gran versatilidad. Sólo piensa que mis cinco hijos tenían cincuenta uñas que mantenerlimpias y cortadas, (hizo una pausa para darle tiempo al gastado engranaje de mi memoria a funcionar) y cinco caras que lavar, (pausa de nuevo, con la misma intención), y diez orejas que frotar por detrás.”

“El amor no piensa mal”, era otra de las frases de San Pablo, citadas al comienzo de este escrito que me ayudaba a reflexionar. Pensándolo bien, dije para mis adentros, además de lo que haenumerado, ella maneja las lavadoras de ropas y platos, limpia y ordena la casa, compra alimentos, prendas de vestir, ornamentos, adornos, plantas y le hace frente a cuantas emergencias se presentan… y no lo notamos hasta que deja de hacerlo. En la batalla por la felicidad de la familia, ella está en la vanguardia. El eminente psicólogo de Boston tenía razón. ¡Nuestras esposas y madres son los...
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