La ninfa inconstante

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GUILLERMO CABRERA INFANTE

La ninfa inconstante

Ces nymphes, ¡e les veux perpetuer STEPHANE MALLARMÉ Ceci n'est pas un conte
DENIS DIDEROT

Si encuentras anglicismos, corrector de pruebas que no apruebas, no los toques: así es mi prosa. Déjenlos ahí quietos en la página. No los muevan, que no se muevan. Después de todo, esta narración está escrita en Inglaterra, donde he vivido más detreinta años. Una vida, como diría mi tocayo Guy de Maupassant, en passant. De mot passant.

Prologo

Según la física cuántica se puede abolir el pasado o, peor todavía, cambiarlo. No me interesa eliminar y mucho menos cambiar mi pasado. Lo que necesito es una máquina del tiempo para vivirlo de nuevo. Esa máquina es la memoria. Gracias a ella puedo volver a vivir ese tiempo infeliz, feliz aveces. Pero, para suerte o desgracia, sólo puedo vivirlo en una sola dimensión, la del recuerdo. El intangible conocimiento (todo lo que yo sé de ella) puede cambiar algo tan concreto como el pasado en que ella vivió. Una canción contemporánea parece decirlo mejor que yo: «Cuando el inmóvil objeto que soy / encuentra esa fuerza irresistible que es ella ». Los fotones pueden negar el pasado, perosiempre se proyectan sobre una pantalla –en este caso este libro. La única virtud que tiene mi historia es que de veras ocurrió. Esta narración está siempre en el presente a pesar del tiempo de los verbos, que no son más que auxilios para crear o hacer creer en el pasado. Una página, una página llena de palabras y de signos, hay que recorrerla y ese recorrido se hace siempre ahora, en el mismomomento que escribo la palabra ahora que se va a leer enseguida. Pero la escritura trata de forzar la lectura a crear un pasado, a creer en ese pasado –mientras ese pasado narrado va hacia el futuro. No quiero que el lector crea en ese futuro, fruto de lo que escribo, sino que lo crea en el pasado que lee. Son estas convenciones –escritura, lectura– lo que nos permite, a ti y a mí, testigo, volver aver mis culpas, revisar, si puedo, la persona que fui por un momento. Ese momento está escrito en este libro: queda inscrito. Habrá momentos en que el ojo que lee no creerá lo que ve. Eso se llama ficción. Pero es necesario siempre que el lector confunda el presente de la lectura con el pasado de lo narrado y que ambos tiempos avancen en busca de un futuro que es la culminación de la acción en lanarración. (Me gustan las rimas impensadas.) Pero hay que recordar que toda narración es en realidad un flashback. El ejemplo más nítido de flash-back es la narración que hace Ulises de sus aventuras y desventuras en la corte de Antinoo. Éste es un momento, más que épico, dramático, casi melodramático, ya que la narración de Ulises viene precedida por las notas musicales de la lira y el canto delcantor de la corte. Los narradores de cuentos de hadas siempre comienzan su historia con el imprescindible «Érase una vez». Como toda ficción es siempre érase una vez, esta

narración mía no puede ser menos. Aunque es todo menos un cuento de hadas. Es, si acaso, un cuento de hados. De nada. Tuve que hacer un hueco en medio de la realidad. Yo era, fui, ese hueco. Aunque parezca una declaraciónasombrosa, que no quiero que sea, La Habana no existía entonces. Recuerdo (es un recuerdo infantil en que ardo) una postalita de la serie Piratas de ayer. Cada postal venía con una galletita, que se compraba por la postal, nueva o no, repetida a veces. La galleta era un pretexto que sin embargo se comía. Una postalita se llamaba «Caminando el tablón» y presentaba a un hombre, en medio de un tablónque sobresalía de la nave. Era un bucanero. Bocanegra. De este lado del tablón estaban los conocidos compañeros de la costa, sable en mano. Del otro lado quedaba el mar desconocido y unos visibles tiburones que nadaban cerca del navío. El condenado sobre el tablón estaba, como dice el proverbio inglés, «entre el diablo y el profundo mar azul».

Ahora era yo el infeliz en el tablón. Que la vida...
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