Literatura

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AL PIE DE LA CIUDAD

POR JUAN DIEGO MEJÍA

Quien decide leer a Mejía Vallejo, por lo general llega primero a La casa de las dos palmas, o a El día señalado, dos novelas premiadas internacionalmente, la primera ganadora del premio Rómulo Gallegos en 1987, y la segunda premio Eugenio Nadal en 1963. Al pie de la ciudad no es la novela más conocida de Mejía vallejo; sin embargo, es un libroimportante en la construcción de su obra que muestra elementos de gran riqueza creativa y empieza a descubrir la dimensión de este novelista enorme, nacido en 1923 en Jericó, Antioquia, un pueblo famoso por sus iglesias y su vida recogida, pero criado en Jardín, otro poblado cercano al Chocó, habitado por gente amable, alegre y orgullosa de sus montañas, como él.

El origen campesino de Mejía Vallejoes una marca presente en toda su obra. Se le siente el gusto cuando habla del ruido de los grillos en la noche, cuando es un hombre del campo el que dialoga o cuando es una mujer sencilla la que interviene en sus historias. Es inevitable percibir los olores de la tierra más intensamente que otros perfumes de la ciudad en los varios millares de páginas escritas en toda una vida dedicada a teclearpalabras con las que fundó territorios espirituales. Es por eso que ahora se me enciende una imagen en la pantalla de su memoria en la que veo a Manuel abriendo la puerta de su apartamento en el centro de Medellín. Un protón grande y pesado que al girar hacia adentro lo muestra a él, amable a pesar del trasnocho, la camisa blanca abotonada hasta el cuello, como las fotos de los abuelos, comunes enlas casas de la ciudad en donde permanecían a manera de testimonio de un tiempo ya lejano, recordándonos que todos venimos de esos hombres rudos que posan frente a una cámara con su camisa blanca bien abotonada, la mirada fija en el fotógrafo que se ha escondido debajo de un trapo oscuro. Manuel era como ellos pero él, después de estar varias horas a solas con sus novelas, se ponía una corbata oun lacito de vaquero en el cuello y salía al mundo actual, a embrujarlo con su palabra.

Al pie de la ciudad es su segunda novela, publicada en 1958 por Editorial Losada de Buenos Aires. Antes había publicado La tierra éramos nosotros y Tiempo de sequía, un libro de cuentos. La primera novela le valió elogios de grandes escritores de la época y generó una admiración tan grande que algunoscríticos llegaron a decir que esa obra debía ser de su tío político Manuel María Mejía Montoya, y no de ese jovencito de apenas veintidós años.

Cuando Mejía Vallejo escribió Al pie de la ciudad ya era considerado un escritor con nombre propio, más por lo que se intuía de él que por lo escrito hasta el momento. Fernando González había dicho después de la aparición de La tierra éramos nosotros “…ustedse ha señalado como el delantero de nuestra novela. Se ha revelado como nuestro mejor novelador”. Baldomero Sanín Cano dijo “Sucesor de Carrasquilla en Antioquia, tiene cualidades para ser nuestro novelista”. Todo era entusiasmo por el joven escritor, se presentía un gran novelista que debía confirmar la intuición de la crítica.

Ahí está entonces, Manuel Mejía Vallejo, empezando la década delos cincuenta, en un país que lo aplaudió por su primera novela. A Manuel lo atrae la idea de no quedarse quieto en un solo lugar, ni encerrado escribiendo lejos de la realidad. Es un hombre que ya salió de Jardín, su tierra original, y por eso cualquier lugar del mundo es bueno para vivir, mirar, escribir. Colombia vive los años finales del período conocido como la violencia, cuando se mataronentre sí los seguidores de los partidos tradicionales, el conservador y el liberal, y decide viajar a Venezuela, con la intención de hacer periodismo y atesorar vivencias para nutrir su obra. En Maracaibo trabaja en El Diario de Occidente y escribe con seudónimo sus columnas, se hace cargo del suplemento literario y escribe comentarios editoriales que no sólo le valen al director del periódico...
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