Los atlas del tiempo

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Andrés Neuman y los atlas del tiempo

PARA MÍ, QUE tanto lo quiero, hablar de Andrés Neuman se ha convertido en un complicado ejercicio, pues quien no conozca su poesía, sus relatos, sus ensayos, sus traducciones, sus aforismos, sus novelas y sus artículos en prensa, puede pensar que el cariño me ha nublado el criterio. Sin embargo, también cabe la posibilidad de que los que hayan leído lospiropos que le han obsequiado Jorge Volpi, Enrique VilaMatas o Roberto Bolaño, piensen más bien que soy un envidioso que elogio a Neuman con la boca pequeña. Por eso voy a ser rotundo desde el principio: no creo que haya otro autor en lengua española –desde los tiempos de la generación del «Boom»- que a la edad de Andrés haya producido una obra tan rica y diversa, tan sólida y coherente, y quedisfrute al mismo tiempo del conocimiento y del reconocimiento en ambas orillas del mundo de habla hispana. No es habitual toparse con autores que a los 32 años posean una bibliografía como la de Neuman, donde contamos 4 novelas, 3 libros de relatos, 7 poemarios, 1 volumen de aforismos y toda una constelación de premios como el Hiperión de Poesía, un finalista del Primavera de Novela, dos finalistas delHerralde de Novela y ahora flamante Premio Alfaguara de Novela con El viajero del siglo, la obra que hoy nos convoca y cuyo linaje quisiera resumir antes de explorar sus entrañas. En Bariloche (1999) –ópera prima de Neuman- Demetrio Rota, basurero de Buenos Aires, puebla su tiempo libre armando rompecabezas mientras encaja en su memoria las huidizas piezas de su vida. En La vida en las ventanas(2002) –una

novela anterior a la existencia de Second Life- un solitario adolescente llamado Net, se construye un mundo alternativo gracias a internet, donde la realidad virtual se le antoja tan sólida como los fragmentos virtuales de su realidad. Todas esas intuiciones y ambiciones alumbraron Una vez Argentina (2003), novela extraordinaria en la que Neuman descubrió que los atlas sonarbitrarios rompecabezas que se arman a través de los años, porque algunas piezas se desplazan por el mundo trenzando genealogías de horarios imposibles y geografías caprichosas. Lo de menos sería comprobar que por las venas de Andrés fluyen de verdad errehaches rusos, lituanos, franceses, polacos, italianos y españoles, porque lo esencial es asumir que el mundo se divide entre los ciudadanos que son de unsólo sitio y quienes son de todas partes y de ninguna. Esa certeza recorre El viajero del siglo desde la primera hasta la última página, porque parafraseando a Chrétien de Troyes Andrés Neuman sentencia: “Los que creen que el lugar donde nacieron es su patria, sufren. Los que creen que cualquier lugar podría ser su patria, sufren menos. Y los que saben que ningún lugar será su patria, esos soninvulnerables”. El viajero del siglo es una novela compleja, sugerente y ambiciosa, porque Neuman ha querido que su libro sea –en el dominio estrictamente literario- tan excéntrico, apátrida y extraterritorial, como podría serlo cualquier granadino de origen polaco que haya nacido en Argentina o –peor todavía- cualquier sevillano de origen japonés que haya nacido en Perú. Así, estamos ante unanovela que participa de la literatura fantástica porque Wandenburgo es una ciudad que se mueve y cuyo paisaje cambia constantemente; también es un libro de viajes porque sus personajes

recorren varios países y narran sus impresiones sobre las tierras más remotas; al mismo tiempo consiente la literatura policial porque hay un delincuente cuyos crímenes nos tienen en vilo hasta el final; por otrolado, El viajero del siglo es un compendio de ensayos y críticas literarias porque los personajes discuten y argumentan en un salón que nos recuerda las tertulias de la Ilustración, y –por últimoestamos ante una novela que se atreve con la literatura erótica, porque los encuentros sexuales de los protagonistas tienen una intensidad tal, que sólo la maestría poética de Neuman nos permite seguir...
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