Los templos de los dioses griegos

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  • Publicado : 21 de marzo de 2011
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La historia política de Grecia es la de muchos pequeños Estados, compuestos con mucha frecuencia de una sola ciudad con pocas hectáreas de tierra alrededor. Jamás constituyeron una nación. Pero a hacer de ellos lo que suele llamarse una civilización contribuyeron dos cosas; una lengua en común a todos, por encima de los dialectos particulares, y una religión nacional, por encima de ciertascreencias y cultos locales.

En cada una de estas pequeñas ciudades-estado, el centro estaba, en efecto constituido por el templo que se alzaba en honor del dios o de la diosa protectora.

Atenas veneraba a Atenea, Eleusis a Deméter,
Éfeso a Artemisa, y así sucesivamente. Sólo los ciudadanos tenían derecho a entrar en aquellas catedrales y de participar en los ritos que en ellas se celebraban: erauno de los privilegios que más apreciaban. Los más trascendentes acontecimientos de su vida —nacimiento, matrimonio y muerte— habían de ser consagrados en los templos. Como en todas las sociedades, cualquier autoridad —desde la del padre sobre la familia a la del arcante sobre la ciudad— había de ser «ungida por el Señor», o sea que era ejercida en nombre de un dios. Y dioses los había parapersonificar todas las virtudes y todos los vicios, todo fenómeno de la tierra y del cielo, cada éxito y cada desventura, cada oficio y cada profesión.

Los mismos griegos no lograron jamás poner orden y establecer una jerarquía entre sus protectores, en nombre de los cuales también se enzarzaron en muchas guerras entre sí, reclamando cada cual la superioridad del dios suyo. Ningún pueblo los hainventado, maldecido y adorado jamás en tal cantidad. «No hay hombre en el mundo —decía Hesíodo, que, sin embargo, pasaba por ser competente— que pueda recordarlos todos.» Y esta plétora es debida a la mezcla de razas —pelasga, aquea y doria— que se superpusieron en Grecia, invadiéndola en oleadas sucesivas. Cada una de ellas traía consigo sus propios dioses, pero no destruyó los que ya estabaninstalados en el país. Cada nuevo conquistador degolló un determinado número de mortales, pero con los inmortales no quiso líos y los adoptó, o por lo menos los dejó sobrevivir. De modo que la interminable familia de dioses griegos está dividida en estratos geológicos, que van de los más antiguos a los más modernos.

Los primeros son los autóctonos, es decir, los de las poblaciones pelasgas,originarias del territorio, y se reconocen porque son más terrestres que celestes. En cabeza figura Gea, que es la Tierra misma, siem-pre encinta u ocupada en amamantar como una nodriza. Y detrás de ella viene al menos un millar de deidades subalternas, que viven en las cavernas, las árboles y los ríos. Se lamentaba un poeta de aquellos tiempos: «No se sabe ya dónde esconder una fanega de trigo: ¡cada hoyoestá ocupado por un dios!» En un dios se personificaba hasta cada viento. Fuesen gélidos como Noto y Euro, o tibios como Céfiro, se divertían enmarañando las cabelleras de náyades y nereidas que poblaban torrentes y lagos, acosadas por Pan, el robacorazones cornudo que las hechizaba con su flauta. Había divinidades castas, como Artemisa. Pero también indecentes como Deméter, Dioniso y Hermes, loscuales exigían prácticas de culto que hoy serían castigadas como otros tantos ultrajes al pudor. Y por fin había los más aterradores y amenazadores, como el ogro de la fábula: los que moraban bajo tierra. Los griegos trataban de congraciarse con ellos dándoles nombres amables y afectuosos; llamaban por ejemplo Miliquio, es decir «el benévolo», a un tal Ctonio, serpiente monstruosa y Hades, elhermano de Zeus, a quien éste había cedido en contrata los más bajos servicios, fue rebautizado Plutón y le nombraron dios de la abundancia. Pero el más espantoso era Hécata, la diosa del mal de ojo, a la que se sacrificaban muñecas de madera esperando que sus jetaturas se limitasen a ellas.

El Olimpo, o sea la idea de que los dioses moraban no en la tierra, sino en el cielo, la llevaron a...
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