Malestar en la cultura

Solo disponible en BuenasTareas
  • Páginas : 53 (13108 palabras )
  • Descarga(s) : 0
  • Publicado : 16 de febrero de 2011
Leer documento completo
Vista previa del texto
Capitulo 5
La experiencia psicoanalítica ha demostrado que las personas llamadas neuróticas
son precisamente las que menos soportan estas frustraciones de la vida sexual. Mediante
sus síntomas se procuran satisfacciones sustitutivas que, sin embargo, les deparan
sufrimientos, ya sea por sí mismas o por las dificultades que les ocasionan con el mundo
exterior y con la sociedad.
Al reducirla dificultad de la evolución cultural a la inercia de la libido, a su resistencia a
abandonar una posición antigua por una nueva, hemos concebido aquélla como un trastorno
evolutivo general.
En la culminación máxima de una relación amorosa no subsiste interés alguno por el mundo exterior; ambos amantes se bastan a sí mismos y tampoco necesitan el hijo en común para ser felices. En ningún caso,como en éste, el Eros traduce con mayor claridad el núcleo de su esencia, su propósito de fundir varios seres en uno solo; pero se resiste a ir más lejos, una vez alcanzado este fin, de manera proverbial, en el enamoramiento de dos personas.
Hasta aquí, fácilmente podríamos imaginar una comunidad cultural formada por
semejantes individualidades dobles, que, libidinalmente satisfechas en símismas, se
vincularan mutuamente por los lazos de la comunidad de trabajo o de intereses. En tal caso
la cultura no tendría ninguna necesidad de sustraer energía a la sexualidad. Pero esta
situación tan loable no existe ni ha existido jamás, pues la realidad nos muestra que la
cultura no se conforma con los vínculos de unión que hasta ahora le hemos concedido, sino
que también pretende ligarmutuamente a los miembros de la comunidad con lazos
libidinales, sirviéndose a tal fin de cualquier recurso, favoreciendo cualquier camino que
pueda llegar a establecer potentes identificaciones entre aquéllos, poniendo en juego la
máxima cantidad posible de libido con fin inhibido, para reforzar los vínculos de comunidad
mediante los lazos amistosos. La realización de estos propósitos exigeineludiblemente una
restricción de la vida sexual; pero aún no comprendemos la necesidad que impulsó a la
cultura a adoptar este camino y que fundamenta su oposición a la sexualidad. Ha de tratarse,
sin duda, de un factor perturbador que todavía no hemos descubierto.
Quizá hallemos la pista en uno de los pretendidos ideales postulados por la sociedad
civilizada. Es el precepto «Amarás al prójimocomo a ti mismo», que goza de universal
nombradía y seguramente es más antiguo que el cristianismo, a pesar de que éste lo ostenta
como su más encomiable conquista; pero sin duda no es muy antiguo, pues el hombre aún
no lo conocía en épocas ya históricas. Adoptemos frente al mismo una actitud ingenua, como
si lo oyésemos por vez primera: entonces no podremos contener un sentimiento de asombroy extrañeza. ¿Por qué tendríamos que hacerlo? ¿De qué podría servirnos? Pero, ante todo,
¿cómo llegar a cumplirlo? ¿De qué manera podríamos adoptar semejante actitud? Mi amor
es para mí algo muy precioso, que no tengo derecho a derrochar insensatamente. Me
impone obligaciones que debo estar dispuesto a cumplir con sacrificios. Si amo a alguien es
preciso que éste lo merezca por cualquiertítulo. (Descarto aquí la utilidad que podría
reportarme, así como su posible valor como objeto sexual, pues estas dos formas de
vinculación nada tienen que ver con el precepto del amor al prójimo.) Merecería mi amor si
se me asemejara en aspectos importantes, a punto tal que pudiera amar en él a mí mismo; lo
merecería si fuera más perfecto de lo que yo soy, en tal medida que pudiera amar en él alideal de mi propia persona; debería amarlo si fuera el hijo de mi amigo, pues el dolor de éste,
si algún mal le sucediera, también sería mi dolor, yo tendría que compartirlo. En cambio, si
me fuera extraño y si no me atrajese ninguno de sus propios valores, ninguna importancia
que hubiera adquirido para mi vida afectiva entonces me sería muy difícil amarlo. Hasta sería
injusto si lo...
tracking img