Maquiavelismo

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MAQUIAVELO Y EL MAQUIAVELISMO

D.L.: S. 77-2007

Impreso en España

LEONARDO RODRÍGUEZ DUPLÁ
Universidad Pontificia de Salamanca

MAQUIAVELO Y EL MAQUIAVELISMO

Salamanca, 2007

1 A lo largo de los últimos decenios, los estudiosos del pensamiento de Niccolò Maquiavelo han subrayado repetidamente el enraizamiento de la obra de este autor en la tradición del humanismo florentino.No es difícil señalar hechos importantes en la vida de Maquiavelo que muestran lo justificado de este enfoque1. El que, siendo un hombre todavía joven, fuera nombrado secretario de la segunda cancillería de la signoria y se le encomendaran luego importantes misiones diplomáticas, sólo se explica si se tiene en cuenta que en Florencia era una práctica habitual la de confiar cargos de responsabilidadpolítica a personas con una sólida formación en el campo de los studia humanitatis. La costumbre se había iniciado con la designación de Coluccio Salutati como canciller en 1375. Ya en vida de Maquiavelo, el historiador y moralista Bartolomeo Scala fue nombrado primer canciller, puesto en el que le sucedería otro humanista y profesor universitario, Marcello Adriani. También se sabe que el padrede Maquiavelo, Bernardo, tenía estrechos vínculos con los círculos humanistas de la ciudad, y que proporcionó una esmerada formación clásica a su hijo. Niccolò, al igual que otros conocidos humanistas de su generación, estudió primero con el célebre maestro Paolo da Ronciglione; y luego fue discípulo en la Universidad de Florencia del ya citado Marcello Adriani2. Es conocido asimismo que muchos delos temas capitales que aparecen tratados en las obras de Maquiavelo constituyen tópicos habituales de la literatura renacentista italiana. Baste recordar que el importantísimo te1 La mejor biografía de Maquiavelo es: R. Ridolfi, Vita di Niccolò Machiavelli (Sansoni, Florencia 1978). 2

Cf. J. R. Hale, Machiavelli and Renaissance Italy (MacMillan, New York 1960).

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ma del poder de laFortuna en los asuntos humanos había sido abordado extensamente por Leon Battista Alberti, por Giovanni Pontano y por Eneas Silvio Piccolomini, los cuales retomaban una tradición heredada de Cicerón y Boecio3. Mencionaré, por último, que incluso el género speculum principis, elegido por Maquiavelo para su obra más conocida, contaba con antecedentes tan próximos y conocidos como los tratadoscompuestos por Bartolomeo Sacchi, Giovanni Pontano o Francesco Patrizi, contra los que precisamente reacciona Maquiavelo con una doctrina revolucionaria4. Los datos que se acaban de ofrecer, y otros muchos que pudieran añadirse, confirman más allá de toda duda la pertenencia de la obra de Maquiavelo a una tradición espiritual y a una coyuntura histórica determinadas. Cobra fuerza de este modo la idea deque el conocimiento en profundidad tanto de la tradición humanista como de la situación política italiana de comienzos del siglo XVI es requisito imprescindible para una interpretación adecuada de los escritos del pensador florentino. El principio metodológico que se acaba de enunciar se nos antoja, al pronto, muy razonable, y además se ha acreditado a lo largo de los años por su indiscutiblefecundidad. Hoy disponemos de numerosos trabajos realizados por filólogos e historiadores que, partiendo del contexto intelectual y político de la obra de Maquiavelo, han sabido arrojar luz sobre muchos aspectos suyos antes mal conocidos. Sin embargo, parece oportuno señalar que este método de trabajo, aunque justificado en sí mismo, entraña un riesgo considerable, sobre todo cuando es practicado demanera unilateral. Al vincular tan estrechamente a un autor con un determinado horizonte histórico y hacer de este último el foco principal de la investigación, se corre el peligro de llegar a pensar que sus ideas son enteramente relativas al contexto que las vio nacer, y que por tanto nada pueden aportar, en tanto que tales ideas, al hombre de hoy.
3 Cf. T. Flannagan, “The Concept of Fortuna in...
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