Martin fierro

Solo disponible en BuenasTareas
  • Páginas : 6 (1410 palabras )
  • Descarga(s) : 0
  • Publicado : 6 de noviembre de 2011
Leer documento completo
Vista previa del texto
Borges admiraba profundamente el canto de José Hernández, al que le consagró numerosos textos, pero el héroe exaltado en aquellos versos le merecía cierto desprecio: era un desertor, un asesino y, lo peor de todo, un blando

Con alguna frecuencia se oye decir y-lo que es aún peor- se ve escrito que "a Borges no le gustaba el Martín Fierro". Es probable que quienes emiten ese juicio no hayanprestado a las palabras de Borges la atención que siempre merece el mayúsculo escritor: es decir, la atención total. También es posible que le atribuyan a Borges las palabras que a ellos les agradaría oír.

Es necesario distinguir cuidadosamente entre las reservas que Borges tiene hacia el personaje Martín Fierro y la devoción que siente hacia la obra literaria Martín Fierro . Con ligereza (tal vezdeliberada) se confunden ambos conceptos y no hay ninguna razón para que esto ocurra. Trataré de explicar cómo se origina y se desarrolla esa confusión.

Nadie ignora el fervor que por Macedonio Fernández sintió siempre Jorge Luis Borges, tanto en vida de aquél como después de su muerte, ocurrida en 1952. Macedonio, nacido en 1874 (tenía, por lo tanto, la misma edad de Lugones), era un hombreya maduro, de alrededor de cincuenta años, en la época en que Borges, joven veinteañero de ilimitada pasión poética y metafísica (que no perdería jamás), acudía, fascinado, a escuchar la palabra de aquel mágico personaje situado fuera del mundo y de su vulgar realidad.

Sin duda, la prosa enmarañada en que solía perderse Macedonio no pudo ejercer ningún influjo sobre la cristalina perfección dela escritura borgeana. Sí, en cambio, tuvieron que conmoverlo las ideas y los juegos conceptuales a que era tan afecto su admirado conversador. Construcciones mentales de Macedonio como "Soy tan distraído que iba para allá y en el camino me acuerdo de que me había quedado en casa"("Correo casero de Recienvenido", en una carta a Borges) son de la misma estirpe que este pasaje de "La busca deAverroes": "sus detractores [...] juraban que nunca había pisado la China y que en los templos de ese país había blasfemado de Alá". Sería fácil, pero innecesario, aportar otros ejemplos.

Lo cierto es que a Borges lo seducían, sobre todas las cosas, la inteligencia y los productos que derivan de ella: el ingenio, el humor, el punto de vista sorprendente, la creación de inesperadas asociaciones deideas en apariencia incompatibles, la rapidez mental, la paradoja, la polisemia, etcétera. Y Macedonio, que poseía en altísimo grado el don de la inteligencia, sustentaba en aquella época, entre tantos otros, un juicio que acaso dejó caer como al pasar, sin darle ninguna importancia, pero que Borges, de avidez insaciable, asimiló, hizo suyo y, de acuerdo con su proverbial costumbre, desarrolló, afinóy pulió hasta el extremo de presentarlo como una suerte de verdad inconcusa: la mala índole psicológica, el mal ejemplo ético, del personaje Martín Fierro.

Transcurridos nueve o diez lustros de aquellos diálogos, aún recordaba Borges: "cuando alguien le habló [a Macedonio Fernández] del Martín Fierro , dijo: ÔSalí de ahí con ese calabrés rencoroso´. Pero eso corresponde también a una época enque se veía el Martín Fierro como una compadrada". (No sería extraño que ese alguien aludido en el pronombre indefinido haya sido el propio Borges, a quien con toda seguridad le interesaría sobremanera -¿cómo no iba a interesarle?- conocer la opinión de un hombre que él veneraba sobre una obra que lo impresionaba al máximo.) Aquí está ya la idea que Borges no olvidó jamás: Martín Fierro visto, nocomo héroe o como persona éticamente admirable, sino como un individuo rencoroso, quejoso, vengativo, que siente lástima de sí mismo. A tal punto que, en mis Siete conversaciones con Jorge Luis Borges , el autor de Ficciones declaró: "creo que, si hubiéramos resuelto que nuestra obra clásica fuera el Facundo, nuestra historia habría sido distinta. Creo que, razones literarias aparte, es una...
tracking img