Matematicas 1

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El hombre y el número

El filósofo chino Houai-nan tseu razonaba así: “El cielo vale 1, la Tierra vale 2, el Hombre vale 3, tres veces 3 hacen 9, nueve veces 9 hacen 81, el 1 rige el Sol, el número del Sol es, 10, el Sol rige al hombre, y por esta razón, todo hombre nace en el décimo mes de su gestación.
Hoy en día, en los ordenadores de coma flotante se busca una nueva aritmética y losnúmeros p-ádicos tienen su lugar propio.
Unas recientes excavaciones nos permite reconstruir con emoción la penosa emergencia del número escrito, hace más de seis mil años, en la región de Susa (sudoeste de Irán actual). Sus poseedores imprimieron en la pared de unas esferas huecas de arcilla las marcas de las fichas que contenían, autentificando así la cantidad de sus carneros y de otrosbienes.
Por lo tanto desde el alba de los tiempos históricos, el número ha estado asociado al poder material.
Sabemos que también está asociado al poder de los sacerdotes y de los reyes. Desde el Antiguo Egipto, bastante antes que China, el número ha fascinado a los que piensan. Al principio eran los números enteros, la medida de las cantidades simples, de las distancias, de la edad y deltiempo que pasa, y el registro de las estrellas del cielo. Pero bien pronto hicieron su aparición los turbadores números irracionales como [pic], nacidos de los cálculos sencillos de áreas y del círculo.
En Grecia del siglo VI, la escuela pitagórica basaba su reflexión sobre los números en un nuevo simbolismo que explicaba, como en China, todo el Universo, pasando por la música y laestructura de las constelaciones. Un siglo más tarde, con Sócrates, enemigo irreductible del pensamiento mágico, nacía la corriente racional propiamente dicha, primer milagro que conduciría, dos siglos más tarde, al desarrollo de la Escuela de Alejandría, con Euclides, Arquímedes y hasta Diofanto.
Compás de espera. Durante siete siglos las matemáticas occidentales permanecen estancadas. Los sabiossiguen pegados al engrudo de las cifras romanas y de la exégesis.
Un segundo milagro tendría lugar a finales del siglo XI, en el sur de Europa, los jerarcas de la Iglesia traducen los tratados árabes inspirados en la tradición india.
Siguen luego Fibonacci y Pacioli: más tarde, la explosión conceptual del Renacimiento, seguida de Kepler, Descartes, Fermat, Leibnitz, Newton,......etc.A pesar de los reproches de Descartes, e incluso en él mismo, el pensamiento racional y el pensamiento mágico permanecen mezclados, pero el primero progresa tan rápidamente, su deseo de vivir es tan intenso, su eficacia es tan clamorosa, que, en el siglo XVIII, termina por invadir todo el ámbito de la reflexión.
En el siglo siguiente, Galois describe (¿o inventa?) el concepto de grupo yCantor la teoría de los conjuntos. El zoo de los números y de las teorías se enriquece de manera casi exponencial. Otro siglo y he aquí la informática, que trastorna las condiciones y las posibilidades del cálculo. Los ámbitos de exploración matemática continúan diversificándose y profundizándose, hasta el punto de que ya no basta con ser un matemático profesional para comprender lo que se estáhaciendo en los múltiples sectores de su propia disciplina.
Frente a este progreso abrumador, resulta extraño constatar que la sociedad y los matemáticos viven contradicciones parecidas, y a veces idénticas, a las que se vivían en los tiempos de Platón o Euclides. La mayor parte de las colectividades humanas, siempre en busca de símbolos, permanece ligada al pensamiento mágico y, como siempre, loalimenta con cifras.
El número es utilizado por las paraciencias para justificar conclusiones falsas. Es explotado por las administraciones y las empresas para afirmar su poder. Y en el mismo seno de la comunidad de los matemáticos, continúa suscitando interrogantes, los mismos que ya se formulaban los filósofos griegos.

NÚMEROS...
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