Miedo en delameau

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  • Publicado : 19 de noviembre de 2010
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Miedo en Delameau
El miedo en Occidente. Segunda Parte

Delumeau, hace un repaso en la segunda parte de su libro, de una serie de factores frente a los cuales la sociedad europea sintió miedo, y el periodo contemplado se extiende desde el siglo XII hasta alboreada ya, la denominada época moderna.
En la exposición de su investigación se suceden alternativamente: los miedos generados a travésde la espera de los últimos días sean en términos milenaristas o en forma de juicio final, Satanás, idolatras, musulmanes, judíos, mujeres y por ultimo las brujas. A pesar de que una mirada desprevenida sobre tan heterogéneo conjunto de variables, nos podría hacer pensar en un principio en la dificultad para establecer vínculos entre las mismas, el autor se esfuerza a lo largo del libro enmostrarnos sus conexiones relacionales, para lo cual utiliza básicamente la hipótesis de que tales miedos son construcciones de sentido generadas por las elites (políticas, eclesiásticas e intelectuales), con el propósito de direccionar un proceso tanto centralizador como normalizador de la sociedad europea.

El discurso de la elite europea, choca de manera recurrente con las practicas populares, yestas, desde la perspectiva elitista y homogenizadora, se presentan como elementos susceptibles de convertirse en focos de subversión y de ruptura de los ordenes establecidos institucionalmente como adecuados. Esto es cierto en el caso de los turcos o musulmanes, judíos, milenarismo (en su vertiente materialista) e incluso en los imaginarios populares del demonio, en donde desde la concepción popularse percibían con cierta benevolencia y en la practica habían sido integrados a los sistemas de relación social sin mucho traumatismo, pero que a través de los discursos de la elite fueron paulatinamente siendo percibidos desde sus aspectos mas negativos hasta terminar convirtiendosen en figuras absolutamente rechazadas y que simbolizaban el peligro al orden establecido y a la seguridad personaly social.

La caracterización de los miedos se hace desde el discurso oficial, identificando una serie de signos en donde es posible leer el peligro, así se construye una fisionomía del mal, fisionomía que es posible observar en los turcos, los musulmanes, los judíos o los indígenas; la mujer misma es atravesada en su cuerpo por signos que denotan su naturaleza peligrosa e incitadora al pecado.Tanto los discursos como los signos desde donde es posible leerlos, se sirven de una serie de medios que hacen las veces de propagadores de la mentalidad oficial emergente, en este sentido los predicadores, la imprenta (mediante las publicaciones), el teatro representativo, y el arte (mediante la iconografía), vehiculizaron los valores de diferenciación, y fijaron en el imaginario colectivo lasrepresentaciones de los enemigos contra los que se habría de luchar.

A medida que se iban sucediendo los temores y a medida que se iban produciendo cambios sociales, las razones que se enarbolaban para legitimar la estigmatización, la persecución y el castigo, fueron cambiando de la exégesis de los textos bíblicos y de los grandes hermeneuticos de la cristiandad, hacia una legitimación de laacción punitiva de la centralidad normalizadora, que se sustentaba en normas establecidas y formuladas objetivamente en términos del derecho positivo. De la acción sindicalizadora de la iglesia a través de los textos religiosos, se paso al castigo ejecutado por el Estado intermediado por el Código.

El autor demuestra como detrás de las prácticas del miedo, y de los discursos que los sustentabanse escondía la emergencia de una nueva moral, la cual iba a fundar los elementos de la modernidad. Y es aquí en donde es muy interesante retomar una discusión que a mi modo de ver el autor no termina desarrollando de manera satisfactoria, ya que aunque reconoce que los discursos sobre el miedo tenia una función fundadora de una nueva mentalidad normalizadora, no reconoce de manera clara el papel...
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