Miryam

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  • Publicado : 8 de diciembre de 2010
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MADAME GISELLE

Es la historia de una mujer, surgida de las eyaculaciones, borracheras y resacas de una ciudad sin moral.
Una dama de la media noche, el recuerdo de la alegría difuminada en bastantes lechos. La sombra de la belleza que algún día caracterizo a Candelaria Ramírez. Una mujer de 52 años que aparenta 10 más.
Aunque las gruesas capas de maquillaje logran disimular sus grandesojeras, su piel –seca como la arena- delata tantas noches de juerga, de pecado, de vicio pero sobre todo de tristeza.
Sus senos, caídos y flácidos, francamente asquerosos, han alimentado a siete criaturas. Uno de ellos llamado Juan y apodado “El loco” vive con ella, acompañándola en su desgracia.
Aunque su cabello es cada día más escaso, regularmente lo tiñe de rojo para disfrazar las canas quecubren su cabeza. De la despampanante cabellera que alguna vez lucio, quedan hilachos débiles y secos que permiten ver parte de su cráneo en algunas zonas.
<< Ahí viene Madame Pelona >> se escucha decir a sus colegas mas jóvenes.
La prostitución es su sustento y aunque ahora esta cansada y se siente miserable al entregar su cuerpo por unas monedas, en algún tiempo le fue muy placenteroel conocerse deseada, acostarse y sentirse dueña de mas de un caballero cada noche. En sus buenas épocas había satisfecho las más turbulentas fantasías de grandes empresarios, de sujetos relacionados con el gobierno e incluso había parido el fruto “bendito” de un gran sacerdote de la ciudad. Esos tiempos se habían acabado. Su lista de clientes no solo iba perdiendo en cantidad sino también enabolengo.
Recientemente vendió las pocas alhajas que conservaba y que representaban el único recuerdo de su juventud. Con eso vivían ella y su hijo “El loco”, que medio comía, medio dormía y medio se hacia el ganso, pero que jamás había trabajado. Un sujeto pálido y muy delgado, de ojos hundidos y mirada huidiza, muy misterioso y un haragán. Sin embargo, la madre nada le reprochaba. Era su únicoamor, la constante razón de sus esfuerzos y aunque este había cumplido recientemente 21 años, ella lo trataba como a un pequeño.
Las incesantes quejas del hijo malagradecido junto con los amores de Madame y las frías noches de invierno, la consumían poco a poco.
<< ¡Ah recuerdo a Candelaria! - suspiraban los ancianos, recordando las agradables veladas que habían compartido con la viejacomerciante de amor- ¡Que bella era! – Exclamaban.
Su lastimera vivienda, consiste en un pequeño cuarto, dentro de “La Vecindad del Sagrado Corazón de Jesús”, donde a duras penas conserva dos camas, la suya y la de su hijo Juan, una pequeña y deteriorada estufa de cuyas perillas solo funciona una, un armario improvisado al fondo de la habitación y un crucifijo colgado en su cabecera.
Cada noche MadameGiselle se adorna con sus mejores y más provocativas prendas. Los viernes, día “de raya” en las empresas constructoras y por lo tanto de bonanza para ella, se le ve salir apresurada con sus grandes tacones rojos, descocidos de las puntas, esforzándose por permanecer derecha mientras menea exageradamente las caderas, soportando el frio que le cala los huesos. Su perfume, terroríficamentepenetrante se le anticipa varios metros cuando camina en las oscuras callejuelas del centro.
Su ceja- tan delgada como si la hubiese pintado con un lápiz- se levanta a la vez que le susurran algún piropo y casi mecánicamente, como un acto rutinario se levanta la falda, descubriendo así sus delgadas y chuecas piernas, completando el proceso de seducción con alguna frase bien memorizada, menos verdadera queingeniosa. << ¡Estoy ardiendo de solo verte papi! >> Se le escuchaba decir constantemente con su voz ronca y desgastada por el licor.
En la madrugada, casi de mañana y acompañada por el rumor de la ciudad que despierta, Madame regresa a su casa. A veces exhausta y con las manos vacías, otras ocasiones con algún tamal o cualquier cosa que mendigo para su hijo. Cuando las cosas...
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