Naomí klein - la doctrina del shock. el auge del capitalismo del desastre

Solo disponible en BuenasTareas
  • Páginas : 262 (65500 palabras )
  • Descarga(s) : 0
  • Publicado : 30 de noviembre de 2009
Leer documento completo
Vista previa del texto
Editado en http://bibliotecapacourondo.blogspot.com

Antes de que la Junta tomara el poder, Argentina tenía menos pobres que Francia o Estados Unidos — solo un 6 % de la población— y una tasa de desempleo de sólo el 4,2 %. Este es un libro que no deja tranquilo, nos conmueve permanentemente y convoca la rebelión ante la injusticia inimaginable Leerán página tras página, pormenorizadamente,documentadamente la criminal historia de la ejecución fría, calculada, inmisericorde de aquello que Rodolfo Wallsh conceptualizara como MISERIA PLANIFICADA Klein, Naomi. La doctrina del shock. El auge del capitalismo del desastre. Paidós, 1ra. Ed. Argentina. 2008. pp. 23-46. Introducción LA NADA ES BELLA Tres décadas borrando y rehaciendo el mundo La Tierra estaba toda corrompida ante Dios y llenatoda de violencia. Viendo, pues, Dios que todo en la Tierra era corrupción, pues toda carne había corrompido su camino sobre la Tierra, dijo Dios a Noé: «El fin de toda carne ha llegado a mi presencia, pues está llena la Tierra de violencia a causa de los hombres, y voy a exterminarlos de la
1

Tierra». Génesis 6,11 Del shock y de !a conmoción surgen miedos, peligros y destrucciones inaprensiblespara la mayor parte de la gente, para elementos y sectores específicos de la sociedad de la amenaza, o para los dirigentes. La naturaleza, bajo la forma de tornados, huracanes, terremotos, inundaciones, incendios descontrolados, hambrunas y epidemias también puede generar estados de shock y de conmoción. Shock and Awe: Achieving Rapid Dominance, extraído de la doctrina militar de la guerra contraIrak1 Conocí a Jamar Perry en septiembre de 2005, en el gran refugio jue la Cruz Roja había organizado en Baton Rouge, Luisiana. Un grupo de jóvenes miembros de la cienciología repartían, sonrientes, la cena entre la gente que esperaba en fila, y él era uno de ellos. Me acababan de llamar la atención por hablar con los evacuados sin un periodista a mi lado y me estaba esforzando por disimular ymezclarme con el gentío, una canadiense blanca en medio de un mar de afroamericanos sureños. Me escabullí hasta la fila, detrás de Perry, y le pedí que hablara conmigo como si fuéramos amigos de toda la vida, y se avino amablemente. Nacido y criado en Nueva Orleans, había pasado una semana fuera de la ciudad inundada. Aparentaba unos diecisiete años, pero me dijo que tenía veintitrés. Él y sufamilia habían esperado a los autobuses de rescate hasta el último momento. A falta de una evacuación organizada, se habían lanzado al exterior, bajo un sol abrasador. Finalmente habían terminado allí, en un inmenso centro de congresos, en donde habitualmente se celebraban las ferias de la industria farmacéutica y espectáculos de lucha libre como Capital City Carnage: The Ultímate in Steel CageFighting* Ahora, en el centro se apretujaban más de dos mil

2

camillas y una muchedumbre de gente exhausta y enfadada bajo la vigilancia de los soldados de la Guardia Nacional, tensos y con los nervios a flor de piel, recién llegados de Irak. * «Carnicería de la capital: lo último en combates entre rejas». (N. de la T.) Ese día corría la voz en el refugio de que Richard Baker, un destacadocongresista republicano de Nueva Orleans, le había dicho a un grupo de presión: «Por fin hemos limpiado Nueva Orleans de los pisos de protección oficial. Nosotros no podíamos hacerlo, pero Dios sí».2 Joseph Canizaro, uno de los constructores más ricos de Nueva Orleans, también había expresado una opinión parecida: «Creo que podemos empezar de nuevo, pasando página. Y en esa página blanca tenemos grandesoportunidades».3 Durante toda la semana, por el parlamento estatal de Luisiana en Baton Rouge habían desfilado grupos de presión, y gente de toda ralea con influencias y ganas de aprovechar esas grandes oportunidades: menos impuestos, menos regulaciones, trabajadores con salarios más bajos y «una ciudad más pequeña y más segura», lo que en la práctica equivalía a eliminar los proyectos de pisos...
tracking img