Narracion

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¿No hay otro camino?

Pasaron dos años desde el día que deje definitivamente la villa.
En esos tiempos, vivíamos en una total pobreza ya que mi madre, Daniela, no tenía trabajo. En una época fue peluquera pero debió dejar de ejercer esa profesión por que un accidente con un sifón de soda, le causo la pérdida de su mano izquierda.
Mi padre era, según mi madre un hombre de bien y muytrabajador; había estudiado mecánica y tenia su propio taller. Pero, por esas vueltas de la vida ,fue asesinado en un tiroteo entre la policía y una banda de narcotraficantes, llamada” los changos”.
Murió cuando yo tenia la edad de un año y medio, por lo que no tengo ningún recuerdo de èl, a excepción de la bala que retiraron del interior de su cuerpo en la morgue.
Los primeros 10 años de mi vidafueron los años más felices ya que poca conciencia tenia de la situación económica y social en la que se encontraba mi familia. Durante estos años acudía a la escuela casi todos los días, y me juntaba con mis amigos en un terreno baldío donde jugábamos al fútbol durante todo el fin de semana; lo llamábamos “el potrero”.
Hasta ese momento mi vida era todo color de rosa, pero un día, dio un vuelcototal; yo volvía caminando desde la escuela hacia mi casa cuando vi a lo lejos, en la avenida principal, un coche de la policía y mucha gente amontonada, en ese instante me di cuenta que había sucedido algo grave ya que se escuchaban gritos y llantos. Mi curiosidad no me permitió pasar por alto esa situación y me vi obligado a acercarme a ver que era lo que había sucedido. En el momento en quecomencé a acercarme al tumulto me di cuenta de que la gente me miraba de manera extraña. Cuando llegué al centro de la ronda vi una imagen que me marco para toda la vida, era mi madre tirada boca arriba en la calle con un arma en la mano, y debajo de ella un charco de sangre que manchaba el pavimento. Nunca pude saber bien como fue que sucedió, porque nadie tuvo la valentía suficiente paracontármelo. Pero yo se muy bien, que ella se suicido.
A partir de esa tragedia, mi tía Olga, el único familiar que me quedaba, estaba muy angustiada y entro en una depresión muy grande.
Cumplido un mes luego de la muerte de mi madre, deje la escuela y comencé a trabajar limpiando parabrisas en los semáforos de la avenida principal; donde ganaba aproximadamente diez pesos por día, que me alcanzabanapenas para no morir de hambre .Este fue mi trabajo diario durante dos años seguidos. En la zona me conocían como el “manguero” porque todos los días mangueaba por los negocios que allí se encontraban pidiendo monedas para poder comer algo. También pedía a la gente que pasaba con sus autos lujosos y brillantes si podían darme alguna moneda; pero ellos me ignoraban y me miraban con soberbia o temor.Dentro de los autos, veía a los niños con sus juguetes y sus ropas arregladas .Me imaginaba cuanto me gustaría ser como ellos y eso me generaba un gran resentimiento.
Si mi mente no me falla, fue un buen día de verano cando se me presento el señor Sotillo para ofrecerme un trabajo. Era un hombre de tez morena, baja estatura y notablemente subido de peso. Andaba en uno de esos autos lujosos yllevaba puestos unos anteojos de sol. Este hombre pasó por el semáforo con su auto y me pregunto si quería ganar más dinero; a lo que respondí con un gran SI. Al notar mi entusiasmo, me dio su tarjeta personal y me dijo que debía presentarme en su oficina el fin de semana siguiente.
Ese mismo sábado a las nueve de la mañana, me encontraba parado frente a la puerta de un edificio gris, gastado yviejo, esperando a ser atendido. Luego de haber esperado media hora, vi llegar al señor Sotillo en su deslumbrante auto, el mismo de la semana pasada, el cual freno frente al edificio y bajo. Estaba hablando por celular y gritaba, parecía enojado. En ese momento, vi que corto y se dirigió hacia mí. Me saludo como si me conociera de toda la vida y me invito a pasar. Al entrar en su oficina note...
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