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LA MAQUINA DEL TIEMPO

Para poder visualizar el panorama biológico total, imaginémonos en posesión de un proyector cinematográfico con múltiples características mágicas. Las imágenes que proyecta pueden ser reducidas en velocidad, en tal forma que los segundos se convierten en horas y días; o aceleradas, para condensar años y siglos en unos cuantos segundos. Asimismo, las imágenes pueden seraumentadas para revelar detalles microscópicos; o comprimidas, para captar amplios panoramas desde un punto lejano. Este proyector es la máquina del tiempo de los científicos. Su función es llevar a cabo lo que Einstein denominó experimentos con el pensamiento.

Es posible empezar con algún momento de la historia, sin importar cuál. Uno de dichos instantes, que ocurrió ya avanzada la tarde del 12de mayo de 1859, es apropiado para nuestro tema. Aquella tarde, Louis Agassiz y Benjamín Peirce pasean, disfrutando del aire primaveral, por una calle de Cambridge, Massachussets. Platican de la guerra entre Francia y Austria, y de la amenaza que se cierne sobre la neutralidad suiza. Los dos tienen méritos extraordinarios, Agassiz es el científico norteamericano más famoso de su generación,precursor en el estudio de los glaciares, sobresaliente autoridad en peces y en la clasificación general de los animales, conferenciante muy solicitado, catedrático de la Universidad de Harvard, fundador del museo de Zoología Comparada, íntimo amigo de Emerson, Longfellow y otros escritores. Además, estaba a punto de convertirse en el oponente estadounidense más acerbo y más poderoso de la teoría de laevolución de Charles Darwin. Por su parte, Peirce era un distinguido matemático, catedrático de astronomía en Harvard. En la joven comunidad intelectual de los Estados Unidos, ya se perfilaba como uno de los más poderosos aliados de Agassiz. Ambos acaban de salir de la casa de Asa Gray, quien los había invitado a comer. Éste, catedrático de botánica, era el partidario más importante que Darwintenía en los Estados Unidos. Se había celebrado ese día una de las reuniones quincenales del Club Científico de Cambridge, el cual contaba con unos 12 miembros del cuerpo docente de Harvard, y de otros, cuyo interés por la ciencia era bastante serio.

Había ocurrido esa noche un acontecimiento que puede ser calificado correctamente como histórico en el mundo de las ideas; por vez primera en elHemisferio Occidental, Gray acababa de presentar los puntos básicos de la teoría de Darwin. Unos cuantos meses antes, Gray y Agassiz habían participado en una reunión de la Academia Estadounidense de Artes y Ciencias, también llevada a cabo en Cambridge, en la cual ambos habían evitado cautelosamente un enfrentamiento ideológico, limitándose a argüir ligeramente sobre los géneros de plantas que seagrupan de forma similar en distintas partes del mundo que tienen un medio similar, y sobre otras pruebas evolutivas, pero sin tocar directamente el tema central del proceso evolutivo. Gray era demasiado precavido para hablar abiertamente acerca de la teoría darwiniana de la selección natural ante un grupo grande de académicos, si el formidable y popular Agassiz se hallaba presente. Meses después lohabía hecho, pero en un ambiente más propicio para él; ante los socios del Club Científico de Cambridge.

Pocos de los presentes captaron la importancia de la teoría de Darwin. Los únicos que participaron activamente en la discusión fueron Gray y Agassiz. Gray disfrutaba, alegremente hacía que se acumulara el peso de las ideas y las pruebas. Agassiz estaba perturbado. Dijo: “Gray, debemosponerle un alto a esto” (ciertamente, dedicó a eso gran parte del resto de su carrera).

Retornemos al momento que hemos elegido para enfocar la máquina del tiempo. La conversación gira sobre el tema de actualidad; la guerra de Europa. Era una cortés evasión de asuntos más difíciles que hubieran podido provocar desavenencias entre ellos, dos muy buenos amigos.

El historiador A. Hunter Dupree...
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