Origen del hombre americano

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  • Publicado : 2 de septiembre de 2010
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El interés por despejar la incógnita acerca de la naturaleza del hombre americano despertó desde el instante mismo en que se produjo el choque de los europeos con el Nuevo Mundo, a finales del siglo XV.

Los pioneros de la conquista, inspirados en las enseñanzas de los libros paganos antiguos y en los mitos cristianos relacionados con el surgimiento de la humanidad, donde nada se decía sobreestos, negaron cualquier rasgo humano a los recién hallados.

Pero esas ideas pronto fueron rechazadas y la bula papal del 9 de junio de 1537 admitió que los pobladores de las tierras encontradas allende el Atlántico eran verdaderos seres racionales, dotados de alma.

El problema entonces comenzó a girar alrededor de la procedencia de esos hombres, que muchos europeos de la época relacionaroncon pueblos de la antigüedad clásica: egipcios, cananeos, fenicios, griegos, romanos, cartagineses u otros.

Arias Montano, en el siglo XVI, se encargaría de defender la tesis de que los indios americanos eran descendientes de judíos tataranietos de Noé, el constructor del arca salvadora de especies durante el diluvio universal.

Otros imaginaron a los aborígenes miembros o parientes de las 10tribus de Israel, arrasadas por los asirios en el VII antes de nuestra era (a.n.e.) y supuestamente refugiadas en las extensas tierras encontradas por el almirante genovés Cristóbal Colón (1451-1506) y sus seguidores.

Esa tesis se sostuvo hasta el siglo XIX, junto con otras defensoras del vínculo de los habitantes del Nuevo Mundo con sobrevivientes de una expedición encabezada por elconquistador macedonio Alejandro Magno (356-323 a.n.e.), o de mogoles desaparecidos en 1380 cuando pretendían invadir Japón.

En el siglo de la Ilustración, seudo-científicos interesados en despejar la incógnita ubicaron el origen del hombre americano en la mítica Atlántida, continente supuestamente sumergido 500 mil años antes, o en Mu-Lemuria o en los mormones.

Todavía hoy, pese a los progresos de laciencia, esa corriente cobra vigencia en los argumentos manejados por quienes consideran la participación de extraterrestres en la fundación de las culturas americanas.

El rigor científico alumbró el debate sobre el tema en 1810, cuando el eminente sabio alemán Alexander von Humboldt (1769-1859) situó la matriz de los ancestros del hemisferio occidental en pueblos asiáticos que atravesaron elestrecho de Behring hacia el norte del continente.

Ya en las postrimerías de esa centuria, aparecieron las llamadas teorías autoctonistas, partidarias de ubicar el nacimiento de la especie humana en diferentes lugares del mundo, pero en épocas diversas.

La opinión más difundida en ese período fue la del paleontólogo argentino Florentino Ameghino (1854-1911), quien postuló en su libro "Laantigüedad del hombre de la Plata" que las pampas argentinas eran la cuna de la humanidad.

Para el experto autodidacta, todos los mamíferos -incluyendo su Tetraprothomo argentinus, antecedente directo del hombre actual- eran originarios de Sudamérica, de donde se expandieron por toda la tierra.

El rechazo casi unitario a esa teoría prosperó al comprobarse que los monos americanos pertenecen auna rama muy alejada de los antropoides, lo que descarta cualquier posibilidad de surgimiento de elementos humanoides en este lado del mundo por vía evolutiva.

Pero los estudiosos subestimaban la buena memoria del indio americano: en los Anales de los cakchiqueles aparece parte de la respuesta al problema y también en el Popol Vuh, libro sagrado de los mayas quichés:

"No está bien claro, sinembargo, cómo fue su paso sobre el mar; como si no hubiera mar pasaron hacia este lado; sobre piedras en hilera sobre la arena. Por esa razón fueron llamadas Piedras de Hilera, Arenas arrancadas, nombres que ellos les dieron cuando pasaron entre el mar, habiéndose dividido las aguas cuando pasaron".

Investigaciones ulteriores dieron la razón a los autores anónimos del Popol Vuh y a lo...
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