Oro molido

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  • Publicado : 11 de noviembre de 2010
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Oro molido.
Con sigilo caminaba descalza sobre la suave y ardiente arena como una muerta que respira; miraba sobre la inmensidad del mar y contemplaba con cariño la brillante luna que alumbraba sus ojos de noche.
Luego de tanto andar cerró sus ojos y se dejo caer con la mirada vacía y sombría.
Un olor a rosas llegó como un golpe abismal a la mujer de lento andar, abrió sus ojos y como unsueño escandalizado miró crecer vida en lo que para ella parecían solamente fragmentos de oro molido.

“Me cuesta entender la brisa olor a rosas, me intriga la luna moviendo las olas, espero paciente el beso sincero de su singular boca”

Él abordó su mirada perdida a la luz de la luna, la tomó entre sus brazos de hierro y la apoyó ante su corazón sincero. Corazón que latía con el más mínimo rocede su cuerpo.

Ella estaba muerta; viviendo en sus sueños, oliendo a finas rosas, viajando en el tiempo y olvidando el encierro de una vida sin celo. Él también estaba muerto, aislado del tiempo, buscando respuesta en la piel bronceada de su amada.
Las mejores noches de ambas almas, las vivieron juntos, a veces en cuerpo, otras en mente, pero siempre teniéndose el uno al otro en la locura desus vidas, en sus ávidas bebidas de sueños infundados.
Las noches pasaron con delicadeza y el corazón de ella, al sentirse amado por vez primera, se estremeció con miedo, se apasionó en un desgarrador silencio y soñó más de lo que vivió.

ContinuaRÁ....!!
Él, enredado siempre en su vivaz esperanza le entrego y permitió que ella entregara intensidad, la dejo vivir de él y la alimentó cuanto sualma fue capaz de dar.
Un corazón sensible, una vida vagabunda, un dolor permanente que se fecunda con sencillez en la débil conciencia, una sinceridad inconfundible y mil te quiero; son la fórmula perfecta para transformar el amor en necesidad.
Ojos Negros por María Fernanda González Jiménez
La dulce doncella de cálidos ojos y mirada sincera; de rizos obscuros y abundante melena, demisteriosa sonrisa y dentadura perfecta; esa chica tan lista e increíblemente bella… era la pequeña Isabella que rondaba en el parque y que soñaba despierta con el príncipe azul que alumbrara su estrella; se encontraba tan sola tan irremediablemente sola y triste, quién diría que tanta hermosura necesitara un doncel que llegara a robarle el alma, el corazón y su vida entera.

Difícil situación lasuya, la gente insistía que desposaran con ella, mas nadie sabía lo su corazón realmente pedía, “Como si conseguir al hombre de tu vida, ese con el que has de compartir tus sueños, tus logros, tus fracasos, tus deseos, como si eso fuera tan fácil. ¿por qué no callan mujeres?¿ Por qué no abren los ojos falsos hombres?, ¿Qué no ven que el amor va más allá del pedir, va más allá del desear?, el amor estodo un privilegio, es sencillamente lo más complejo de la existencia entera” pensaba ella en silencio. Un buen día llegó un apuesto caballero a la mansión de la preciosa doncella, este parecía diferente a todos los que había conocido antes, tenía un brillo en los ojos que hacía sentir a Isabella completamente renuente a rechazar su presencia.

El joven era de aspecto elegante, vestía un abrigonegro que contrastaba de maravilla con su pálida piel y combinaba perfecto con sus enormes ojos negros; tan elegante era su aspecto y tan profundos sus ojos, que cualquiera le hubiese temido con sólo mirarlo, pero no Isabella, ella más bien sintió conectar su mundo con el de él desde el primer instante en que lo vio.
Pasaron horas y las palabras no faltaron. El tiempo es tan relativo, que enocasiones una mirada puede congelar las manecillas del reloj y en otras es tan sencillo verlas girar más rápido, en esta ocasión hubo una extraño curso del tiempo, de pronto ya había oscurecido lo suficiente como para que una doncella, como lo era Isabella, estuviese fuera de su hogar; el joven podía comprender todo aquello y sin más se dispuso a despedirse.
-
El tiempo que he pasado junto a usted...
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