Pagle blu france?

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LOS 68: PARÍS-PRAGA-MÉXICO

Rubén Rocha Moya

Carlos Fuentes, Los 68: París-Praga-México, Random House Mondadori, México, 2005, 173 pp.

París, Praga, México: el 68, es para muchos lo que el 2000 para el mundo religioso: una fecha estelar y, al mismo tiempo, una explicación de lo que somos por lo que pensamos. Año por demás curioso. En el 68 se concentran y estallan, en Europa o enAmérica, los grandes acontecimientos juveniles, las frases célebres: “decreto el estado de dicha permanente”, ¿eh?, las gestas y los gestos tutelares de cientos, miles que lucharon esa vez por dinamitar con las palabras y la solidaridad la estructura granítica de una sociedad que los había abandonado.

Eso es. De eso se trataba. De remecer, sacar del letargo, despertar y poner en movimiento lo quehoy día denominamos, sin la sonoridad ironizada por José Emilio Pacheco, “la gente”. México, Praga, París iluminada a toda hora por la antorcha de las libertades que toman la calle. Praga invadida por las tanquetas del internacionalismo proletario. México vuelto llaga incriminatoria contra el poder que se agazapa. “Sal al balcón, hocicón”.

Pero de todos aquellos movimientos estudiantilessesentaiocheros en el mundo, el de México fue el único que terminó en una masacre. Para vergüenza de un gobierno que ya no podía tenerla, porque había sido usurpada por el cinismo.

Carlos Fuentes ha escrito un libro como quizá lo escribiría un notario o con la exactitud de quien fue, aquí o allá, testigo de lo que estaba sucediendo en esas ciudades en 1968. El sueño de tantos convertido en reclamo y elreclamo de otros tantos que desmenuza las mejores ideas, las certezas para cualquier ocasión, un mundo que tenía el gesto de quien se iba para siempre con su largo adiós, pero al fin y al cabo, según conocemos sus resultados tan desiguales, mutó en otra cosa.

Este libro de Carlos Fuentes titulado Los 68. París-Praga-México, reúne tres trabajos del escritor mexicano publicados en distintos momentos:“París: la revolución de mayo”, escrito en caliente durante la revuelta y publicado enseguida; “Milan Kundera: el idilio secreto”, que es el prólogo a la edición española de La vida está en otra parte; y "Tlatelolco: 1968".

Estos capítulos de su libro, casi cuatro décadas después, sirven para contrastar, como ha dicho un crítico español, las reflexiones inmediatas con el paso del tiempo,despojarlas del ingenuismo de la coyuntura y revestirlas de la pátina de la distancia.

Pero sobre todo, añadiría aquí, resulta revelador de aquel “ingenuismo” la memorable crónica “París: la revolución de mayo”, que conocimos en 1968.

En su extenso y sobre todo intenso texto, no podía sino concluirse que se trataba del fin del capitalismo. De la revolución inesperada, como así lo creyóFuentes:

“Marx ha regresado a Europa de un largo paseo por las tundras, los campos de arroz y los cañaverales de la periferia portando una verdad esencial: el socialismo auténtico nacerá de la plena expansión de las fuerzas productivas del capital y de la conciencia límite de las contradicciones entre la producción y el trabajo, entre la riqueza material y la miseria humana. Hemos llegado a esaexpansión. Los jóvenes franceses han prendido la mecha de una explosión irreversible, la del sentimiento de enajenación dentro de un sistema que lo ofrece todo, menos lo primero que Marx indicó como valor supremo: la realización de todas las posibilidades de la personalidad humana.”

Basta recordar estas conclusiones.
“La toma de los centros de trabajo, no la toma del gobierno. Para los trabajadoreseuropeos, el poder no está en el palacio presidencial o en el Parlamento. El poder está en las fábricas. Tomar el poder es tomar el poder en las fábricas”

Y este otro párrafo:
“El pavé, el bello y humilde adoquín de las calles de París, ha adquirido hoy un rango casi fetichístico: fue la primera arma de contrataque de los estudiantes brutalizados por la policía; el arma, como ha dicho Sartre, no...
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