Para reflexionar

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  • Publicado : 2 de septiembre de 2012
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una historia que contar

Tal era el cansancio que tenía, La noche había caído ya. Sin embargo, un pequeño hacía grandes esfuerzos por no quedarse dormido; el motivo bien valía la pena, estabaesperando a su papá. Sus traviesos ojos iban cayendo pesadamente, cuando se abrió la puerta; el niño se levantó de un salto, cual si un resorte lo impulsara, sin antes saludar a su padre, soltó unapregunta que lo mantenía inquieto: -Padre, ¿qué te pagan por hora en el trabajo? –dijo con ojos muy abiertos.

El padre, lucia muy agotado, fue tajante en su respuesta: -Mira hijo, eso ni siquiera túmadre lo sabe, no me molestes y vuelve a dormir, que ya es muy tarde. -Si papi, pero sólo dime, ¿cuánto te pagan por una hora de trabajo? –suplico el niño por una respuesta.
Contrariado, el padreapenas abrió la boca para decir: -Ochocientos pesos. -Papi, ¿me podrías prestar cuatrocientos pesos? –preguntó el pequeño. El padre se enfureció, tomó al pequeño del brazo y le dijo: -Así que es para esoquerías saber cuánto gano, ¿no?. Vete a dormir y no sigas fastidiando, muchacho....

El niño se alejó tímidamente y el padre, se sentó a descansar en una mecedora, solo podía ver como la llama enla vela que iluminaba la habitación, parecía ser arrancada de esta, por aquel viento, que irrumpía en la habitación tan tímidamente y como esta luchaba por quedarse hay aferrada con todas susfuerzas; tomo una revista y aunque la abrió no puedo leerla pues no dejaba de pensar en lo que minutos antes su hijo le había preguntado.

Al meditar lo sucedido, comenzó a sentirse culpable: "Tal veznecesita algo", pensó, y queriendo descargar su conciencia se asomó al cuarto de su hijo y con voz suave le preguntó:
-¿Duermes hijo?, -Dime papi, respondió él entre sueños.

-Aquí tienes el dineroque me pediste. -Gracias papi –susurró el niño mientras metía su manita debajo de la almohada, de donde sacó unos billetes arrugados-. ¡Ya completé! –gritó jubiloso-.
Tengo, ochocientos pesos...,...
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