Poemas latinoamericanos

Alejandra Pizarnik - A la Espera de la Oscuridad
Ese instante que no se olvida,
Tan vacío devuelto por las sombras,
Tan vacío rechazado por los relojes,
Ese pobre instante adoptado por mi ternura,
Desnudo, desnudo de sangre de alas,
Sin ojos para recordar angustias de antaño,
Sin labios para recoger el zumo de las violencias
Perdidas en el canto de los helados campanarios.

Ampáraloniña ciega de alma,
Ponle tus cabellos escarchados por el fuego;
Abrázalo pequeña estatua de terror.
Señálale el mundo convulsionado a tus pies,
A tus pies donde mueren las golondrinas
Tiritantes de pavor frente al futuro.
Dile que los suspiros del mar
Humedecen las únicas palabras
Por las que vale vivir.

Pero ese instante sudoroso de nada,
Acurrucado en la cueva del destino
Sin manospara decir nunca,
Sin manos para regalar mariposas
A los niños muertos.

Alfonsina Storni - Alma desnuda
Soy un alma desnuda en estos versos,
Alma desnuda que angustiada y sola
Va dejando sus pétalos dispersos.

Alma que puede ser una amapola,
Que puede ser un lirio, una violeta,
Un peñasco, una selva y una ola.

Alma que como el viento vaga inquieta
Y ruge cuando está sobre los mares,Y duerme dulcemente en una grieta.

Alma que adora sobre sus altares,
Dioses que no se bajan a cegarla;
Alma que no conoce valladares.

Alma que fuera fácil dominarla
Con sólo un corazón que se partiera
Para en su sangre cálida regarla.
Alma que cuando está en la primavera
Dice al invierno que demora: vuelve,
Caiga tu nieve sobre la pradera.

Alma que cuando nieva se disuelve
Entristezas, clamando por las rosas
Con que la primavera nos envuelve.

Alma que a ratos suelta mariposas
A campo abierto, sin fijar distancia,
Y les dice libad sobre las cosas.

Alma que ha de morir de una fragancia,
De un suspiro, de un verso en que se ruega,
Sin perder, a poderlo, su elegancia.

Alma que nada sabe y todo niega
Y negando lo bueno el bien propicia
Porque es negando comomás se entrega,

Alma que suele haber como delicia
Palpar las almas, despreciar la huella,
Y sentir en la mano una caricia.

Alma que siempre disconforme de ella,
Como los vientos vaga, corre y gira;
Alma que sangra y sin cesar delira
Por ser el buque en marcha de la estrella.

José Antonio Silva - Crepúsculo.
En la tarde, en las horas del divino
Crepúsculo sereno,
Se pueblan detinieblas los espacios
Y las almas de sueños.

Sobre un fondo de tonos nacarados
La silueta del templo
Las altas tapias del jardín antiguo
y los árboles negros,
Cuyas ramas semejan un encaje
Movidas por el viento
Se destacan oscuras, melancólicas
Como un extraño espectro!

En estas horas de solemne calma
Vagan los pensamientos
Y buscan a la sombra de lo ignoto
La quietud y el silencio.Se recuerdan las caras adoradas
De los queridos muertos
Que duermen para siempre en el sepulcro
y hace tanto no vemos.

Bajan sobre las cosas de la vida
Las sombras de lo eterno
Y las almas emprenden su viaje
Al país del recuerdo.
También vamos cruzando lentamente
De la vida el desierto
También en el sepulcro helada sima
Más tarde dormiremos.

Que en la tarde, en las horas del divinoCrepúsculo sereno
Se pueblan de tinieblas los espacios
Y las almas de sueños!

Delmira Agustini - Desde Lejos
En el silencio siento pasar hora tras hora,
Como un cortejo lento, acompasado y frío...
¡Ah! Cuando tú estás lejos, mi vida toda llora,
Y al rumor de tus pasos hasta en sueños sonrío.

Yo sé que volverás, que brillará otra aurora
En mi horizonte, grave como un ceño sombrío;Revivirá en mis bosques tu gran risa sonora
Que los cruzaba alegre como el cristal de un río.

Un día, al encontrarnos tristes en el camino,
Yo puse entre tus manos pálidas mi destino
¡Y nada de más grande jamás han de ofrecerte!

Mi alma es frente a tu alma como el mar frente al cielo:
Pasarán entre ellas, tal la sombra de un vuelo,
¡La Tormenta y el Tiempo y la Vida y la Muerte!...
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