Porque lo digo yo… ¡que soy tu madre!

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  • Publicado : 13 de noviembre de 2011
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Porque lo digo yo… ¡que soy tu madre!
por Julia Campi
ilustraciones de Quino
«Mi hijo Moshe es el mejor de todos, paga 3 mil pesos cada semana a un doctor para que lo escuche por una hora y, ¿de quién habla? ¡De mí, de su madre!», decir de una buena madre.
En otro artículo mío publicado en esta revista hablé sobre mis años de infancia[1] ysobre cómo han cambiado las cosas desde que éramos niños, y aunque lo cierto es que la forma en que las mamás de hoy educan a sus hijos es distinta a la de aquellos días, también es cierto que las mamás «de todos los tiempos» conservan comunes denominadores.
Y es que, a pesar de que pudieran parecer arcaicos, muchos de esos «métodos educativos» —enojos, gritos, sombrerazos, chantajes y, en fin,todo el arsenal de frases y armas, letales o no, que usaron con nosotros nuestras mamás— funcionaron o, lo que es peor, siguen funcionando, porque yo a mis hijos me los traigo bien giritos con el «uno… dos… tres». Las mamás educan, corrigen, alientan, advierten y concientizan; también se desesperan, estallan, tienen arranques y, sobre todo, chantajean y amenazan. Las ocasiones son varias y diversas,pero sus cantaletas siempre son las mismas. He aquí algunas de ellas:
Para los mal portados
A los incorregibles se les amenaza con: «te voy a enderezar de un solo guantazo» o «mejor reza para que esta mancha salga de la alfombra» o «te voy a dar para que llores por algo» o «vas a dormir calientito». Y cuando la mamá empieza a dar nalgadas a uno y el hermano se burla, exclama contundente: «oritavoy contigo», y el remate es algo como: «para que veas lo que te pasa cuando te portas así» o bien: «date de santos que estoy cansada; si no, ¡te hubiera ido peor!».
Retobar
Contestarle a la madre puede ser demoledor: «no me contestes», «no me retobes», «no me rezongues» o, en forma de oxímoron: «¡cállate y contéstame!». Y ante tus rezongos, te dice: «si me vuelves a contestar, te voy a poner ahacer buches de lengua y diente» o «te voy a voltear la cara de un manazo» o, peor aún: «vas a ir a recoger los dientes a casa de doña María» —que vivía enfrente—. Y si osabas levantarle la mano, la respuesta era implacable: «se te va a secar».
Accidentes y pleitos
Cuando, por andar de inquieto, uno termina con un golpe o sangrando, la respuesta no es precisamente consoladora: «eso te pasa por…»o «hasta que se queden ciegos, mancos o tuertos van a entender». Ante los pleitos a golpes, mamá nos reprende con un «déjense de pelear, que son hermanos», o con frases hechas: «juegos de manos son de villanos». Pero si los golpes siguen, entonces revira con una retahíla de insultos del tipo de «¡ordinarios!, ¡pelados!, ¡majaderos!, ¡crápulas!, ¡canijos!» y hasta «¡fariseos!». Y las lágrimas delvencido son enjugadas con un tajante: «¡ahora te aguantas!».
Nadie hace nada
Normalmente los hijos no cooperamos con las labores de la casa ni recogemos lo que tiramos, por lo que a todos nos han tocado reproches como: «¡labregones!, ¡bolsones!, ¡talegones!»; si es muy mexicana: «alza tu tiradero», o, si no lo es tanto: «tu muladar» o «tu zahurda». Y luego puede quejarse mientras levanta eltiradero con lamentos como: «aquí nadie hace nada», «todo mamá, todo mamá», «parezco su criada» o «pero ya verás: en tu época no va a haber quien te ayude». También puede soltar indirectas del tipo: «a ver, tú que no estás haciendo nada…» o «tú, m’ijito, que estás más cerca, ayúdame». Y cuando ve que el desorden del cuarto del hijo no tiene remedio, exclama resignada: «dejarían de ser hombres» o«mejor cierra el cuarto para que no se vea tu chiquero».
Frente a las visitas
Para fomentar las habilidades sociales de los niños, mamá recurre a los consabidos: «saluda, m’ijito…», «¿cómo se dice?», «pórtate bien», «te comes todo lo que te den», «di gracias» o «sí, ¿qué…?», mientras que para disimular las metidas de pata del pipiolo, nada como un: «¡niño!, ¿dónde has visto eso?», «m’ijito, mejor...
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