Prisión y muerte del inca atahualpa

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Prisión y Muerte de Atahualpa

Carrera Andrade Jorge

En sus andas reales, guarnecidas de multicolores plumas de papagayo y de láminas de oro y plata, a hombros de ochenta "orejones" vestidos de cortas túnicas azules, se presentó el Emperador Atahualpa en la plaza de Cajamarca, seguido por su guardia de cañaris y por sus mejores tropas, comandadas por el general Rumiñahui, así como de susconsejeros y altos funcionarios que se hacían transportar en bamboleantes hamacas. Le precedía un escuadrón de mil indios con túnicas de cuadros blancos y encarnados. El ocaso ardía como una fogata detrás de los montes y daba matices fantasmáticos al cortejo indígena.

En la fortaleza, cuatro piezas de artillería disimuladas hábilmente, esperaban la señal de la matanza, y en las calles a la plazase ocultaban tres grupos de caballería, al mando de Hernando Pizarro --hermano del Adelantado del Mar del Sur--, de Sebastián de Benalcázar y Hernando de Soto. En medio del rumor de la muchedumbre indígena, el dominico Valverde se acercó a las andas reales, acompañado del intérprete indio Felipillo --uno de los mozos de Túmbez que siguieron a Pedro de Candía y recibieron educación Española-- ycomenzó a exponer su requerimiento en el que intimaba al Inca la sumisión al Papa y a Carlos V. En medio de su perorata, el fraile le entregó su brevario explicándole la esencia de la doctrina cristiana. El Emperador arrojó el libro al suelo con un gesto y dijo, entre otras cosas: "...Tenéis por Dios a Cristo y decís que murió; pues yo adoro al sol que no ha muerto jamás, no morirá..."

El fraileindignado se retiró apresuradamente a la fortaleza y fue a comunicar las palabras de Atahualpa a Pizarro. A una señal de éste último, las ocultas bocas de fuego dispararon, manejadas por Pedro de Candía, causando inmensa mortandad entre los indios, mientras los grupos de caballería atacaban al inerme Emperador y a su séquito. La muchedumbre fue sacrificada con todas las reglas militares aprendidaspor los aventureros en sus andanzas con la Santa Hermandad.

Los indios no se defendieron, pues habían venido con ánimo de paz. Al filo de la espada perecieron los ochenta portadores de las andas reales. Los acompañantes del cortejo se dispersaron en medio de un confuso griterío. Al escuchar las trompetas y los cañones , su terror fue tan grande que derribaron uno de los muros de la ciudad en suhuída. "En todo esto no alzó indio arma contra español", dice Xérez. Más de dos mil cadáveres quedaron en la plaza y los sobrevivientes huyeron a refugiarse en la Cordillera. Los españoles hicieron muchos prisioneros. Pizarro en persona, asió a Atahualpa por el cuello, del cual pendía un collar de esmeraldas, mientras que el soldado Astete le arrancaba la imperial borla carmesí. Entre las sombrasde la noche, el desventurado monarca fue encerrado en un aposento de la fortaleza.

Al amanecer del día siguiente, cincuenta soldados españoles salieron como buitres a hurgar entre los muertos y a rematar los heridos en busca de los objetos de oro y otra clase de botín. "La excursión --asegura el secretario Xérez-- produjo ochenta mil pesos de oro, siete mil marcos de plata y catorceesmeraldas". Francisco Pizarro se adueño de la gran placa de oro --con la figura del sol-- que adornaba las andas de Atahualpa, y que pesó más de veinticinco mil castellanos. El asiento de las andas "era un hermoso tablón de oro" cubierto con un cojín de lana de varios colores "todo guarnecido de piedras preciosas de grandísimo precio que valdrá más de cincuenta mil pesos".

En Atahualpa se reunían lostributos de grandeza de dos pueblos y su inteligencia representaba la síntesis de las antiguas culturas aborígenes. Su apostura física guardaba armonía con su noble carácter. A los dos españoles que se encerraron con el en la prisión para espiar sus actos y que le preguntaron como se llamaba, les contestó, con orgullo e ironía, mientras afuera cantaba un gallo: "Escuchad, hasta las aves repiten mi...
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