Que significa pensar

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Nacimiento: Paso de los Toros, 14 de septiembre de 1920
Defunción: Montevideo, 17 de mayo de 2009
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Biografía
Mario Benedetti, cuyo nombre completo era Mario Orlando Hardy Hamlet Brenno Benedetti Farrugia, fue un escritor uruguayo que nació en Paso de los Toros el 14 de septiembre de 1920, integrante de la conocida como Generación del 45. Se educó en Montevideo,donde trabajó desde los catorce años en una fábrica de repuestos de automóviles. Posteriormente se trasladó a Buenos Aires, Argentina, donde, formando parte del semanario Marcha, se formó como periodista. En 1946 se casó con Luz López Alegre, y siguió colaborando con numerosas publicaciones y comenzó a involucrarse con la política, fundando en 1971 elMovimiento de Independientes 26 de Marzo. Fuenombrado director del Departamento de Literatura Hispanoamericana en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Universidad de la República de Montevideo, puesto al que se vio obligado a renunciar tras el golpe de estado del 27 de junio de 1973. El exilio político lo lleva a Perú, luego a Cuba y finalmente a España, donde sigue desarrollando su actividad literaria. Finalmente consigue volver a Uruguayen 1983, en donde murió el 17 de mayo de 2009. 

Benedetti desarrolló varios géneros literarios, desde el teatro al ensayo, si bien es conocido sobre todo por su poesía. Ha recibido numerosos galardones, entre los que destacan elPremio Jristo Botev de Bulgaria (1986), el Premio Llama de Oro de Amnistía Internacional(1987), la Medalla Haydeé Santamaría de Cuba (1989), el Premio Reina Sofía dePoesía Iberoamericana (1999) y la Condecoración Francisco de Miranda venezolana (2007).

LA NOCHE DE LOS FEOS
Mario Benedetti
1
Ambos somos feos. Ni siquiera vulgarmente feos. Ella tiene un pómulo hundido. Desde los ocho años, cuando le hicieron la operación. Mi asquerosa marca junto a la boca viene de una quemadura feroz, ocurrida a comienzos de mi adolescencia. Tampoco puede decirse quetengamos ojos tiernos, esa suerte de faros de justificación por los que a veces los horribles consiguen arrimarse a la belleza. No, de ningún modo. Tanto los de ella como los míos son ojos de resentimiento, que sólo reflejan la poca o ninguna resignación con que enfrentamos nuestro infortunio. Quizá eso nos haya unido. Tal vez unido no sea la palabra más apropiada. Me refiero al odio implacable quecada uno de nosotros siente por su propio rostro.
Nos conocimos a la entrada del cine, haciendo cola para ver en la pantalla a dos hermosos cualesquiera. Allí fue donde por primera vez nos examinamos sin simpatía pero con oscura solidaridad; allí fue donde registramos, ya desde la primera ojeada, nuestras respectivas soledades. En la cola todos estaban de a dos, pero además eran auténticasparejas: esposos, novios, amantes, abuelitos, vaya uno a saber. Todos -de la mano o del brazo- tenían a alguien. Sólo ella y yo teníamos las manos sueltas y crispadas. Nos miramos las respectivas fealdades con detenimiento, con insolencia, sin curiosidad. Recorrí la hendidura de su pómulo con la garantía de desparpajo que me otorgaba mi mejilla encogida. Ella no se sonrojó. Me gustó que fuera dura, quedevolviera mi inspección con una ojeada minuciosa a la zona lisa, brillante, sin barba, de mi vieja quemadura.
Por fin entramos. Nos sentamos en filas distintas, pero contiguas. Ella no podía mirarme, pero yo, aun en la penumbra, podía distinguir su nuca de pelos rubios, su oreja fresca bien formada. Era la oreja de su lado normal. Durante una hora y cuarenta minutos admiramos las respectivasbellezas del rudo héroe y la suave heroína. Por lo menos yo he sido siempre capaz de admirar lo lindo. Mi animadversión la reservo para mi rostro y a veces para Dios. También para el rostro de otros feos, de otros espantajos. Quizá debería sentir piedad, pero no puedo. La verdad es que son algo así como espejos. A veces me pregunto qué suerte habría corrido el mito si Narciso hubiera tenido un...
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