Resumen de canto 7 iliada

Solo disponible en BuenasTareas
  • Páginas : 19 (4511 palabras )
  • Descarga(s) : 0
  • Publicado : 8 de febrero de 2012
Leer documento completo
Vista previa del texto
CANTO VII*
Combate singular de Héctor y Ayante
Levantamiento de los cadáveres
* La segunda también se suspende inopinadamente, porque Héctor desafia a los héroes aqueos. Echadas
las suertes, le toca a Ayante, y luchan hasta el anochecer. Se pacta una tregua de un día, que los aqueos
aprovechan pra enterrar a los muertos y construir un muro en torno al campamento.
1 Dichas estas palabras, elesclarecido Héctor y su hermano Alejandro traspusieron las
puertas, con el ánimo impaciente por combatir y pelear. Como cuando un dios envía
próspero viento a navegantes que to anhelan porque están cansados de romper las olas,
batiendo los pulidos remos, y tienen relajados los miembros a causa de la fatiga, así, tan
deseados, aparecieron aquéllos a los troyanos.
8 Paris mató a Menestio, quevivía en Arna y era hijo del rey Areítoo, famoso por su
clava, y de Filomedusa, la de ojos de novilla; y Héctor con la puntiaguda lanza tiró a
Eyoneo un bote en la cerviz, debajo del casco de bronce, y dejóle sin vigor los miembros.
Glauco, hijo de Hipóloco y príncipe de los licios, arrojó en la reñida pelea un dardo a
Ifínoo Dexíada cuando subía al carro de corredoras yeguas, y le acertó enla espalda:
Ifínoo cayó al suelo y sus miembros se relajaron.
17 Cuando Atenea, la diosa de ojos de lechuza, vio que aquéllos mataban a muchos
argivos en el duro combate, descendiendo en raudo vuelo de las cumbres del Olimpo, se
encaminó a la sagrada Ilio. Pero, al advertirlo Apolo desde Pérgamo, fue a oponérsele,
porque deseaba que los troyanos ganaran la victoria. Encontráronse ambasdeidades junto
a la encina; y el soberano Apolo, hijo de Zeus, habló primero diciendo:
24 -¿Por qué, enardecida nuevamente, oh hija del gran Zeus, vienes del Olimpo? ¿Qué
poderoso afecto te mueve? ¿Acaso quieres dar a los dánaos la indecisa victoria? Porque
de los troyanos no te compadecerías, aunque estuviesen pereciendo. Si quieres
condescender con mi deseo -y sería lo mejor-, suspenderemos porhoy el combate y la
pelea; y luego volverán a batallar hasta que logren arruinar a Ilio, ya que os place a
vosotras, las inmortales, destruir esta ciudad.
33 Respondióle Atenea, la diosa de ojos de lechuza:
34 -Sea así, oh tú que hieres de lejos, con este propósito vine del Olimpo al campo de
los troyanos y de los aqueos. Mas ¿por qué medio has pensado suspender la batalla?
37 Contestó elsoberano Apolo, hijo de Zeus:
3s -Hagamos que Héctor, de corazón fuerte, domador de caballos, provoque a los
dánaos a pelear con él en terrible y singular combate; a indignados los aqueos, de
hermosas grebas, susciten a alguien para que luche con el divino Héctor.
43 Así dijo; y Atenea, la diosa de ojos de lechuza, no se opuso. Héleno, hijo amado de
Príamo, comprendió al punto lo que era grato alos dioses, que conversaban, y, llegándose
a Héctor, le dirigió estas palabras:
47 -¡Héctor, hijo de Príamo, igual en prudencia a Zeus! ¿Querrás hacer lo que te diga
yo, que soy tu hermano? Manda que suspendan la batalla los troyanos y los aqueos todos,
y reta al más valiente de éstos a luchar contigo en terrible combate, pues aún no ha
dispuesto el hado que mueras y llegues al término fatalde tu vida. He oído sobre esto la
voz de los sempiternos dioses.
54 Así dijo. Oyóle Héctor con intenso placer, y, corriendo al centro de ambos ejércitos
con la lanza cogida por el medio, detuvo las falanges troyanas, que al momento se quedaron
quietas. Agamenón contuvo a los aqueos, de hermosas grebas; y Atenea y Apolo,
el del arco de plata, transfigurados en buitres, se posaron en la altaencina del padre Zeus,
que lleva la égida, y se deleitaban en contemplar a los guerreros cuyas densas filas
aparecían erizadas de escudos, cascos y lanzas. Como el Céfiro, cayendo sobre el mar,
encrespa las olas, y el ponto negrea; de semejante modo sentáronse en la llanura las
hileras de aqueos y troyanos. Y Héctor, puesto entre unos y otros, dijo:
67 -¡Oídme, troyanos y aqueos, de hermosas...
tracking img