Saber perder

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David Trueba
Saber perder

ZOll

EDITORIAL ANAGRAMA
BARCELONA

Diseño de la colección: Julio Vivas Ilustración: «SMS: posar-li memoria al temps», Josep Santilari, 2005, (detalle), cortesía de la Galería Artur Ramón, Barcelona Primera edición: febrero 2008 © David Trueba, 2008 © EDITORIAL ANAGRAMA, S. A., 2008 Pedro de la Creu, 58 08034 Barcelona ISBN: 978-84-339-7167-8 Depósito Legal: B.943-2008 Printed in Spain Liberdúplex, S. L. U., ctra. BV 2249, km 7,4 - Polígono Torrentfondo 08791 Sant Lloren9 d’Hortons Para Cristina Huete, productora de películas
Canto a noite até ser día

But in my arrns till break ofday Let the living creature lie, Mortal, guilty, but to me The entirely beautiful.
W. H. AUDEN, Lullaby (Dejad que en mis brazos hasta el alba, / Repose la criaturaviviente, / Mortal, culpable, pero para mí, / Absolutamente hermosa.) Primera parte «¿Es esto deseo?» El deseo trabaja como el viento. Sin esfuerzo aparente. Si encuentra las velas extendidas nos arrastrará a velocidad de vértigo. Si las puertas y contraventanas están cerradas, golpeará durante un rato en busca de las grietas o ranuras que le permitan filtrarse. El deseo asociado a un objeto de deseonos condena a él. Pero hay otra forma de deseo, abstracta, desconcertante, que nos envuelve como un estado de ánimo. Anuncia que estamos listos para el deseo y sólo nos queda esperar, desplegadas las velas, que sople su viento. Es el deseo de desear. Sylvia está sentada al final de la clase, fila de la ventana, penúltimo lugar. Tras ella sólo tiene a Colorines, un colombiano vestido con el chándalde la selección española que dormita a través de las clases del día. Sylvia cumple dieciséis años el domingo. Parece mayor, su actitud algo distanciada la eleva sobre los compañeros. Esos mismos compañeros que ahora estudia. No es ninguno. Ninguna de estas bocas es la boca que quiero que roce mi boca. Ninguna de esas lenguas la quiero enredada en mi lengua. Nadie tiene los dientes que morderán milabio inferior, mi lóbulo de la oreja, un rincón del cuello, el pliegue de mi vientre. No es ninguno. Ninguno. Sylvia está rodeada en clase por cuerpos a medio hacer, caras inconexas, brazos y piernas de equivocadas proporciones, como si todos crecieran a impulsos desordenados. Carlos Valencia tiene

antebrazos atrayentes y bronceados que asoman poderosos bajo la camiseta, pero es unpresuntuoso sin gracia. El Soso Sepúlveda tiene manos delicadas de dibujante, pero es pánfilo, le falta nervio. Raúl Zapata es fofo, definitivamente no es el cuerpo que Sylvia quisiera recibir sobre el suyo como una ola de carne deseada. Nando Solares tiene la cara tomada por los granos y a veces se confunde con la pared de gotelé. Manu Recio, Óscar Panero y Nico Verón son simpáticos, pero niños; elprimero tiene bigote de pelusa, el segundo sólo habla a trompicones y el tercero ahora se introduce dos lápices en los orificios nasales y se vuelve para causar risa entre cómplices. El Tanque Palazón sale con Sonia y le rodea la cintura con su brazo y le palmotea el culo con su mano de dedos como salchichas en un gesto posesivo que Sylvia aborrece. Huesitos Ocaña está desnutrido, ha crecido sin freno ycecea; Samuel Torán sólo piensa en fútbol y habría que transformarse en balón para atraer su boba mirada marrón. Curro Santiso es ya, a los quince, un vocacional registrador de la propiedad, un gris contable o un asesor de finanzas prematuro sin ningún interés. El Tolai Sanz está fuera de competición por su, más que inclinación, derrame homosexual; bastante tiene con torear la mofa cruel de losmachitos que exageran su pluma, lo acosan o lo empujan con el hombro cada vez que se cruzan con él. Quelo Zuazo habita un planeta aún inexplorado y el Chulo Ochoa asiste al instituto con la misma pasión con la que un ingeniero nuclear aceptaría estudiar primaria. Pedro Suanzes y Edu Ve-lázquez son dos góticos, solitarios, pelo largo, ropa negra, respetados en su automarginación por la sospecha de...
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