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Nuestro estado social no permite a las mujeres la posibilidad de valorar su capacidad. Parecen destinadas únicamente a dar vida a los niños y a alimentarlos. Este estado de servidumbre ha minimizado en ellas la facultad para las grandes realizaciones. He aquí por qué no se ven entre nosotros mujeres dotadas para las virtudes morales. Su vida se desarrolla como la de las plantas.»Posiblemente todolo escrito sobre el papel de la mujer en la Economía Islámica, haya interesado más a la mujer —por tratarse de algo referente a ella— que al hombre. Quizás porque éste considera que el tema corresponde especialmente a aquella, dado que tiene una relación directa con sus problemas, sus inquietudes y esperanzas, siendo ella la más apta para describirlos, representarlos y tratarlos. A pesar de todome propongo reflexionar sobre esta cuestión, estimulado por diversas razones.La economía, en el Islam, interesa a la mujer como musulmana, como productora y como consumidora. Por lo que respecta al primer punto, es obvio que las mujeres “son semejantes a los hombres”, ya que la vida religiosa y su destino dependen de las acciones de los musulmanes y de las musulmanas por igual. En lo que conciernea la economía, la mujer produce igual que el hombre. Quisiera advertir que por producción no debe considerarse únicamente aquello que se refiere a la renta monetaria familiar. El trabajo del hogar es asimismo producción en el sentido de que, en el caso de que el marido contrate una criada para la cocina y la limpieza de la casa, ésta recibe una compensación monetaria conforme a las horasempleadas en dicha labor. Por lo que surge la cuestión de cuáles serían los límites materiales y morales que deberían establecerse para que la mujer musulmana pudiese cumplir con sus responsabilidades en una familia sana y feliz, en una sociedad armónica donde se respete el honor y esté basada en un orden económico transparente y justo.Mi respuesta es que la mujer musulmana debe cumplir con todos losdeberes que la Ley Divina —Shariah— le ha prescrito pues, como dice el Corán:“Dios no pide nada a nadie, más allá de sus posibilidades.”
 Esto significa que no se exige a los seres humanos sino en la medida de su capacidad.Una segunda condición es que todo musulmán pueda superar su egoísmo, permitiendo a su fiel hermana ejercer todos los derechos que la Ley Divina le ha concedido.
La participaciónde la mujer musulmana en la educación del niño y su influencia sobre el gusto y el sentimiento de los adultos, conforma y modela el entorno más valioso de la civilización, garantizando a la comunidad la conservación de sus valores y su prosperidad. La dimensión de su función social aumenta en profundidad conforme se eleva el nivel cultural de la mujer. Asimismo, una situación tecnológica ycivilizada en general le permite ampliar sus horizontes culturales, haciendo de ella pilar esencial, unas veces en el hogar y otras en los llamados sectores de producción.
El Corán dedica una Sura entera a la mujer, “Surat an Nisa” —las mujeres— así como diversos ayats —versículos— independientes.n el período preislámico —la yahiliyya o Edad de la Ignorancia— la mujer árabe sufrió una situación dedesastrosa humillación. Fue considerada como simple objeto entre las demás propiedades del hombre.
Hablando de esta situación dice el Corán:“Pues cuando se anuncia a uno de ellos el nacimiento de una hembra, su rostro se oscurece y se sofoca, se oculta de las gentes a causa de la desgracia que fue anunciada.¿Cogerá la criatura a pesar del deshonor o la ocultará en el polvo? Cuán malo es lo quejuzgan.”ampoco tuvo la mujer mejor suerte entre la mayoría de los demás pueblos de la Antigüedad. Así, en algunos diálogos de Platón éste nos recuerda cómo Sócrates la considera “parte de los demás bienes, así el arado, la burra y la mujer”.Y siguiendo con nuestra reflexión sobre la situación de la mujer musulmana, quiero mencionar que el Sagrado Libro igualó a la mujer con el hombre, pues siempre que...
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