Trata de blancas

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Tomado del libro “La Trata de Blancas” Autor: Albert Londres Editorial Claridad, año 1927. Capítulo 27 (último capítulo) “LA RESPONSABILIDAD ES NUESTRA”

Desearía que se me hiciera el honor de escucharme un poco todavía. Yo he ido al Bagne. Yo he ido al Biribí. Yo he entrado en las casas de locos. Yo vengo de Buenos Aires. ¿Por qué? ¿Para referiros historias? Las sé de las más atrayentes. Elhombre que hace quince años que rueda por el mundo sin cesar, no está falto de historias. Yo he querido descender a los fondos más bajos donde la sociedad se desembaraza de lo que ver lo que nadie quiere ver ya. Juzgar las cosas juzgadas. No he creído deber dormir en paz en el dulce lecho de la ley. He creído que era loable dar una voz, por débil que fuera, a los que ya no tenían derecho de hablar.¿He llegado a hacerlo entender? No del todo. Los que viven sin cadenas, sin miserias, los que comen todos los días, promueven tal ruido por su propia cuenta, que no pueden oír las quejas que suben de abajo. Cuando se les pide un poco de silencio, contestan que no pueden. Hasta creen que no tienen el deber de concederlo. Si me equivoco, prefiero equivocarme en contra mía y no en contra de ellos. Hoyse trata de una cuestión vieja, que más veces hace sonreír que estremecer. Esa sonrisa no debía ser de rigor. Como base de la prostitución de la mujer, existe el hambre. No hay que perder ni un momento ese punto de vista. Si no hubiera hambre, no habría mujeres que vender. Habrá mujeres para vender, si hay hombres para comprarlas. Y se verá antes el fin del mundo que el fin del “demi-monde”. Perohabrá el ochenta por ciento menos. No habrá más que las que quieren.

Hoy hay las que sufren. Hace tres años que la sociedad de las Naciones confecciona en secreto una amplia información sobre la trata de blancas. Ha enviado comisionados al Extremo Oriente, a Canadá, a la América del Sur, a Oriente. Esos comisionados se han paseado de lo lindo. Han tragado el polvo, si no del camino, de loslegajos. ¡Han buscado la verdad en los legajos! Además, eran hombres demasiado serios para buscarla. Y por eso no la han buscado donde se encontraba. Los legajos jamás han sido constituidos para combatir la trata de blancas, sino para descargar la responsabilidad de los funcionarios encargados de combatirla. Los comisionados de la Sociedad de la Naciones quieren organizar la virtud en la tierra. Yolos saludo, aunque con una linda y pequeña sonrisa. Yo sé, en efecto, a los que esos señores llaman virtud. La virtud es para ellos el vicio que no se ve. Que los países de mentalidad primitiva, como los Estados Unidos de Norte América, limpien las fachadas y arrojen la suciedad al interior, instalen la tolerancia creyendo suprimir la tolerancia, tanto mejor para ellos, si sólo tienen necesidad delas apariencias. Nosotros hemos pasado de ese estado. El respeto humano no podría guiarnos ya. Los mismos escamoteadores saben muy bien que no es hacer desaparecer el objeto echarle un velo por encima. Todos hemos conocido los países con virtud oficial. ¡Linda farsa! Si se corta radicalmente el cultivo de la amapola, se suprimirá el opio. Se puede dar este procedimiento, o al menos su principiocomo inobjetable. Los virtuosos de este planeta obran como si la mujer fuera una planta. ¡Trabajan por la resurrección de la cultura del sexo femenino! Eliminan, no las causas que puedan hacer de la mujer una desgraciada, sino la mujer misma. Limpian a grandes golpes de agua y dan un escobazo. Luego se van a dormir. Al día siguiente se admiran de encontrar a las mujeres en la acera. ¡Sonverdaderamente ases! Se ha podido someter a leyes el encuentro del rayo con la tierra. Esta ley se llama pararrayos. Ninguna ley podrá impedir el encuentro del hombre y la mujer.

Es cierto que la sociedad de las Naciones no tiene miedo de perder nunca el tiempo. He mostrado a ustedes la trata de blancas. Los hombres que viven de ella y las mujeres que no mueren en ella. Hasta hoy no se ha querido ver...
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