Tres cuentos tibetanos

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GÉNERO NARRATIVO
El cuento. Tres cuentos tibetanos

Tres cuentos tibetanos

La espera

Ella tenía que ir a visitar a su padre, que había enfermado. Era un viaje largo y tendría por ello que separarse de su amante por seis días y sus correspondientes noches.
- Sólo son seis días y sus noches – dijo él.
- Para mí. Amado mío, son como seis años y sus implacables y dolorosos inviernos. Unminuto sin el amado es una eternidad para el que ama.
- Pero seis días pasan pronto – dijo él.
- Y ella replicó:
- Un instante sin el amado no pasa nunca, ¡cuánto menos seis días y sus correspondientes noches! El que ama, sin el amado, seca todas sus lágrimas, porque no cesa de llorar; hiere incurablemente su corazón, porque no deja de sufrir.
- Antes de que te des cuenta, amada mía estarás devuelta –agregó él.
- No hay momento sin pena para el que ama; no hay momento sin agitación para el que tiene a su amado en la distancia; no hay momento sin desesperada desesperación para el que siente lejos al ser querido.
Se abrazaron bajo el cielo estrellado. Él notó con qué intensidad y premura latía el dulce corazón de ella, de tal modo que lo podía sentir en sus propias costillas. Elladijo:
-Partiré al alba. Regresaré el séptimo día e iré enseguida a tu casa para fundirnos en un abrazo apasionado y dulce.
-Te estaré esperando con ansiedad, amada mía.
Transcurrieron seis días y sus correspondientes noches. Llegó el séptimo día y el amante esperaba en su casa a la amada. Pasaron las horas, anocheció y el amante no pudo evitar ser vencido por el sueño. La amada llegó, alborozada enespera de un encuentro de intensidad sin límites, pero encontró al amante dormido. Escribió una nota y se la dejó al lado. Partió como una sombra fugaz en el silencio de la noche. Al despuntar el sol, el amante se despertó. Encontró la nota a su lado y leyó:
-No me mereces. Los caminos estaban en malas condiciones por la lluvia y me retrasé unas horas, pero tú estabas profundamente dormido. Situ anhelo de verme no ha sido capaz de evitar que te durmieras, es que tu anhelo era muy débil y tu amor muy pálido. Por falta de intensidad, me has perdido para siempre.

El ignorante

Un hombre de avanzada edad llamó a la puerta de un monasterio. Aunque era analfabeto y muy ignorante, vibraba en el deseo de purificarse y encontrar la libertad interior.
Solicitó humildemente que le aceptasencomo novicio, pero los monjes y el abad del monasterio se dieron cuenta de que era analfabeto y de muy corto entendimiento intelectual. Le consideraron totalmente incapacitado para leer los sermones de Buda, recitar mantras o poder efectuar las ceremonias sagradas.

Pero contemplaban en el anciano mucha motivación espiritual y un ardiente deseo por perfeccionarse. ¿Qué hacer, pues? No podíallevar a cabo ningún tipo de estudios, no entendería la esencia de los métodos meditacionales y ni siquiera comprendía el sentido de los rituales. ¿Qué hacer entonces? El abad y los monjes hablaron sobre el tema unos minutos y decidieron permitirle al hombre que se quedara en el monasterio. Pero, aunque fuere porque no se sintiera humillado, alguna ocupación había que asignarle. Le dieron una escoba yle dijeron que se encargara de mantener limpio el jardín del monasterio.

Iban transcurriendo los mese y los años. El anciano se aplicaba con minuciosidad y esmero a su sencilla tarea. En los fríos amaneceres del País de las Nieves, imperturbado y muy atento, el hombre barría con precisión el jardín. Ni un solo día faltó a su deber. Y poco a poco los novicios, monjes y lamas comenzaron apercibir cambios profundos en la actitud del barrendero. ¡Se le veía tan sosegado, contento y equilibrado! De todo él emanaba una atmósfera de paz infinita y contagiosa. Los monjes comenzaron a darse cuenta de que el anciano había ido conseguido un notable y evidente avance espiritual, un gran progreso anímico. Siempre era afectivo, nunca se inmutaba y era ecuánime en las palabras.

Los monjes y...
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