Tyrande susurravientos

Solo disponible en BuenasTareas
  • Páginas : 26 (6414 palabras )
  • Descarga(s) : 0
  • Publicado : 17 de diciembre de 2011
Leer documento completo
Vista previa del texto
Semillas de fe

Valerie Watrous

1

Semillas de fe – Valerie Watrous Podría haber estado dormida. Las facciones de la elfa de la noche estaban perfectamente relajadas, excepto su boca, que estaba ligeramente torcida, como si sus sueños no fueran agradables. El cuerpo estaba intacto y sin apenas rastro de daños, a diferencia de muchos de los otros que habían visto en los últimos días.Tyrande Susurravientos se arrodilló junto al cadáver para verlo más de cerca. Había algas ensangrentadas en el cabello de la mujer muerta, y apestaba a mar y a lenta putrefacción. Llevaba muerta varios días. Probablemente habría sido una de las primeras víctimas del Cataclismo, y la había arrastrado la inundación. Ninguna sacerdotisa de Elune podría traerla ya de vuelta. ―¡Tyrande! La cabeza de la sumasacerdotisa se alzó de pronto cuando el aire le trajo la voz de una de sus confidentes más cercanas, Merende. Buscó a lo largo de las orillas de la Aldea Rut'theran y vio a Merende que consolaba a una joven sacerdotisa que sollozaba con la cara oculta en su blanca toga. Al acercarse, Tyrande comprendió el motivo. El cuerpo retorcido de una pequeña elfa de la noche yacía ante ellas. ―Su hermana―articuló Merende en silencio, señalando a la sacerdotisa desconsolada. Tyrande asintió y les indicó que se apartaran. Cuando la zona estaba libre, fijó la mirada en el cadáver. Supo al momento que no había esperanza, los miembros estaban retorcidos en ángulos imposibles y las heridas se habían drenado de sangre, pero los elfos de la noche no abandonan a sus difuntos. Limpiarían el cuerpo, ocultaríanlas heridas, y arreglarían las articulaciones rotas antes de devolverla a la tierra. Tyrande se agachó y limpió el barro de la cara de la niña, susurrando dulces oraciones a la diosa de la luna para que guiara su espíritu y aliviara el dolor de su hermana. El polvo se desprendió, revelando una piel violeta claro y ondulados cabellos azul oscuro. Los ojos almendrados aún estaban abiertos, fijos enel cielo cubierto de nubes. El rostro mostraba un gran parecido con otro que ella contempló por primera vez hacía muchos miles de años. Tyrande cerró los ojos para luchar contra las lágrimas que pugnaban por salir. Shandris… ojalá pudiera saber algo de ti… *** ―¿A qué distancia has podido viajar, Morthis? ―preguntó Malfurion Tempestira, entregando al explorador una taza humeante de sidra. El otroelfo de la noche la engulló agradecido y ahogó un escalofrío. Estaba calado hasta los huesos tras volver de su patrulla, pero el descanso podría esperar hasta que compartiera lo que había descubierto. Los dos druidas se refugiaron en la habitación más alta del Enclave Cenarion. ―Los vientos eran terribles. Tan solo pude llegar a la Atalaya de Maestra, pero habían recibido informes sobre Astranaary Feralas ―El explorador se acomodó en uno de los bancos de madera de la habitación, mirando nervioso hacia las ramas de los árboles de Darnassus que se mecían en el exterior.

2

Semillas de fe – Valerie Watrous ―¿Astranaar sigue en pie? ―La voz de Malfurion se llenó de alivio. Llevaba días coordinando patrullas de exploradores, pero la mitad de los druidas no habían podido llegar siquieraal continente a pesar de sus arduos esfuerzos. Carecían de noticia alguna, y muchos de ellos temían lo peor. ―Sí, se ha salvado, junto con Punta de Nijel, pero los asentamientos a lo largo de la costa no han tenido tanta suerte. ―¿Qué quieres decir? ―No hay modo de acercarse a Costa Oscura. Ninguno de los druidas enviados allí ha regresado ―la voz del explorador se quebró de dolor. Algunos de susamigos estaban entre los desaparecidos―. Tuve que volar dando un gran rodeo en círculo para evitar verme atrapado en el temporal. ―¿Qué sabes del Bastión Plumaluna? ―preguntó Malfurion. Justo cuando terminó de hablar, la delgada silueta de Tyrande apareció en la entrada de la habitación. ―¿De Plumaluna? ―Morthis lanzó una fugaz mirada al archidruida, como si no estuviera seguro de si debería o...
tracking img