Violencia estatal

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VIOLENCIA Y CRUELDAD EN EL ESTADO DE DERECHO

Hay una guerra soterrada, silente, silenciosa en América Latina. Una guerra contra los pueblos, y no es una guerra metafórica sino una guerra real. Una guerra en contra de los migrantes, en contra de los indígenas por despojarlos de sus territorios, una guerra en las ciudades que viven la zozobra cotidiana de la inseguridad y la delincuencia, unaguerra contra los campesinos, contra las mujeres. Una guerra que tiene referentes sinuosos, ubicuos, difusos.
Una guerra que tiene en el un bando al crimen organizado, a los grupos paramilitares, a los irregulares y, en el otro, al pueblo. Curiosamente, en esta guerra, el actor esencial de toda guerra, el ejército nacional, no consta como actor fundamental, y ése es uno de los rasgos que másllaman la atención, porque es inconcebible pensar una guerra sin ejércitos, pero ése es el rasgo de esta guerra, en donde el verdadero enemigo no consta como tal para ninguno de los bandos. ¿De qué se trata? ¿Qué fenómenos políticos se están procesando en América Latina detrás de la criminalización a las sociedades? ¿Qué procesos están emergiendo con la violencia y crueldad del crimen organizado?
Elejército es la representación más visible de aquello que la teoría sociológica denomina la “violencia legítima del Estado”. Esa violencia legítima se expresa, en la sociedad moderna, también en el derecho. El Estado puede ejercer la violencia porque está legitimada desde el derecho. Toda intervención bélica amerita, en consecuencia, un argumento de legitimidad y legalidad. En esta nueva guerra, encambio, no hay legitimidad ni legalidad, pero es una guerra inscrita en las dinámicas de la acumulación del capital, no hay duda de ello.
Cuando el crimen organizado asesina periodistas, sindicalistas, defensores de los derechos humanos, migrantes, etc., cumple un rol político clave: regula la violencia desde un marco no legítimo pero altamente funcional al poder. El crimen organizado sabe quetiene impunidad y por ello ejerce en cada asesinato un rol de heurística y semiótica. No basta solo con asesinar sino con demostrar una crueldad sin límites que rebase la muerte y la inscriba en un código de terror. Ese código está destinado a generar una heurística del miedo que paralice a la sociedad. Los sindicalistas, los líderes sociales, los defensores de los derechos humanos, losperiodistas, los líderes indígenas, entre otros, ahora tienen que vérselas no con los ejércitos, la seguridad política, o los agentes del Estado, sino con el crimen organizado, con los paramilitares, con los irregulares y, especialmente en Colombia, con la guerrilla.
Esta guerra evidencia que el Estado ha cedido la regulación de la violencia hacia actores que podrían denominarse como “ilegítimos” pero nopor ello menos necesarios para la acumulación del capital. Pienso que este proceso y sus contradicciones pueden explicarse mejor en la forma por la cual Colombia aprobó su texto constitucional más importante (14 de julio de 1991) y que, de hecho, es uno de los más avanzados del continente en materia de derechos, en un contexto de agravamiento y exacerbación de la guerra civil.
Ahí radica unaparadoja que demuestra el sentido que tiene la violencia y el discurso de los derechos y la violencia legítima del Estado. Esa relación entre derecho y guerra forma parte ahora de las formas que asume la dominación política en América Latina.
En efecto, la Constitución colombiana creó un régimen de derecho en un contexto de guerra porque, en realidad, era un argumento de guerra. Es decir, la apelacióna los derechos que se hizo en Colombia tiene que comprenderse dentro de las estrategias de lucha militar. Es decir, a más Estado de derecho más violencia necesita el sistema. Y no se trata de una violencia legítima sino de una violencia que puede ser denominada como ilegítima. Una violencia que no necesita el canon de la ley sino la semiótica del escarmiento.
La hipótesis central es que la...
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