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He leído atentamente el folleto “La Santa Misa”, Testimonio de Catalina, Misionera laica del Corazón Eucarístico de Jesús, y no encuentro en él nada contrario a la Sagrada Escritura ni a la doctrina de la Iglesia; por el contrario, creo sincera mente que es un testimonio de sublime enseñanza sobre el misterio de la Santa Misa. Recomiendo vivamente su lectura y meditación a sacerdotesy laicos para una mejor comprensión y vivencia del santo Sacrificio del Altar.

San Vicente, 2 de marzo de 2004. Mons. José Barahona C. Obispo de San Vicente El Salvador, C.A.

DEDICATORIA

A Su Santidad, Juan Pablo II,
Primer Apóstol de la Nueva Evangelización De cuyo ejemplo los laicos recibimos fe, valor y piedad
Con inmensa gratitud y amor

A todos los sacerdotes:
cordón umbilicalde Dios con los hombres, que transmiten la gracia divina a través del perdón y de la Consagración Eucarística

Catalina

La Santa Misa

Testimonio de Catalina Rivas. Hola hermanos! Reflexionemos este bello testimonio que les presentaremos en varias entradas, puesto que esta un poco extenso. Meditemos todo lo que hacemos y lo que debemos de hacer en el transcurso de la Eucaristía. La VirgenSantísima nos acompaña en nuestro proceso para conocer y vivir el verdadero sentido de la Santa Misa. En la maravillosa catequesis con la que el Señor y la Virgen María nos han ido instruyendo -en primer lugar enseñándonos la forma de rezar el Sto. Rosario, de orar con el corazón, de meditar y disfrutar de los momentos de encuentro con Dios y con nuestra Madre bendita; la manera de confesarse bien-está la del conocimiento de lo que sucede en la Santa Misa y la forma de vivirla con el corazón. Este es el testimonio que debo y quiero dar al mundo entero, para mayor Gloria de Dios y para la salvación de todo aquel que quiera abrir su corazón al Señor. Para que muchas almas consagradas a Dios, reaviven el fuego del amor a Cristo, unas que son dueñas de las manos que tienen el poder de traerloa la tierra para que sea nuestro alimento, las otras, para que pierdan la “costumbre rutinaria” de recibirlo y revivan el asombro del encuentro cotidiano con el amor. Para que mis hermanos y hermanas laicos del mundo entero vivan el mayor de los Milagros con el corazón: la celebración de la Santa Eucaristía. Era la vigilia del día de la Anunciación y los componentes del grupo nuestro habíamos idoa confesarnos. Algunas de las señoras del grupo de oración no alcanzaron a hacerlo y dejaron su confesión para el día siguiente antes de la Santa Misa. Cuando llegué al día siguiente a la Iglesia un poco atrasada, el señor Arzobispo y los sacerdotes ya estaban saliendo al presbiterio. Dijo la Virgen con aquella voz tan suave y femenina que a una le endulza el alma. “Hoy es un día de aprendizajepara ti y quiero que prestes mucha atención, porque de lo que seas testigo hoy, todo lo que vivas en este día, tendrás que participarlo a la humanidad”. Me quedé sobrecogida sin entender pero procurando estar muy atenta. Lo primero que percibí es que había un coro de voces muy hermosas que cantaban como si estuviesen lejos, a momentos se acercaba y luego se alejaba la música como con el sonido delviento. El señor Arzobispo empezó la Santa Misa, y al llegar a la Oración Penitencial, dijo la Santísima Virgen: “Desde el fondo de tu corazón, pide perdón al Señor por todas tus culpas, por haberlo ofendido, así podrás participar dignamente de este privilegio que es asistir a la Santa Misa.” Seguramente que por una fracción de segundo pensé: “Pero si estoy en Gracia de Dios, me acabo de confesaranoche”. Ella contestó: “¿Y tú crees que desde anoche no has ofendido al Señor? Déjame que Yo te recuerde algunas cosas. Cuando salías para venir aquí, la muchacha que te ayuda se acercó para pedirte algo y como estabas con retraso, a la apurada, le contestaste no de muy buena forma. Eso ha sido una falta de caridad de tu parte y dices no haber ofendido a Dios…?” “De camino hacia acá un autobús...
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