A prueba de fuego

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A PRUEBA DE FUEGO

ERIC WILSON Novelización sobre un guión original de Alex Kendrick y Stephen Kendrick

A PRUEBA DE FUEGO
Traducción de Ignacio Peyró

Título original: Fireproof
Novelización de Eric Wilson sobre un guión original de Alex Kendrick y Stephen Kendrick

Santa Engracia, 18, 1. º Izda. 28010 Madrid (España) Tlf. : 34-91 594 09 22 Fax: 34-91 594 36 44correo@libroslibres.com www.libroslibres.com Todos los derechos reservados. Obra publicada bajo autorización. © 2008, Alex Kendrick y Stephen Kendrick. © 2009, © 2009, Ignacio Peyró, por la traducción Ilustración y diseño de cubierta: OpalWorks Primera edición: febrero de 2010 Depósito Legal: ISBN: 978-84-92654-27-7 Composición: Francisco J. Arellano Coord. editorial: Miguel Moreno Impresión: Cofás Impreso en España —Printed in Spain No se permite la reproducción total o parcial de este libro, ni su incorporación a un sistema informático, ni su transmisión en cualquier forma o por cualquier medio, sea éste electrónico, mecánico, por fotocopia, por grabación u otros métodos, sin el permiso previo y por escrito de los titulares del copyright.

A mi Carolyn Rose... Gracias por el desafío de amarme estosúltimos dieciocho años
TEN_M_S _NA V_DA P_R L_ Q_E V_LE L_ P_NA L_UCH_R

ERIC WILSON

A nuestra madre, Rhonwyn Kendrick... Gracias por amarnos a nosotros y a Papá estos cuarenta y tres años. Eres una bendición. Te queremos. A la Iglesia Baptista Sherwood... Que vuestra fe y vuestro ministerio se mantenga siempre a prueba de fuego. ¡Damos las gracias a Dios por vosotros! ALEX KENDRICK Y STEPHENKENDRICK

PRIMERA PARTE
CHISPAS

Mayo de 1998

CAPÍTULO 1

El humo, muy denso, se extendía por los pasillos de latas de conservas y envolvía con sus dedos el cuerpo erguido del Capitán Campbell. Intentó mantener la calma. No lograba ver más allá de sus guantes de cuero, mientras dirigía la manga de agua hacia esa negrura que parecía latir con un fulgor fantasmal. Reptando por entre lasgalerías, avanzando como una lengua por el techo, el fuego de la tienda de ultramarinos parecía contener en sí mismo una personalidad maligna y propia. No era la primera vez que Campbell lo pensaba. Y otros bomberos habían tenido el mismo pensamiento. Recordó que debía respirar a intervalos regulares y permanecer concentrado. Ardua tarea. La llamada había llegado al cuartel a las 9:49 pm. La tienda, depropiedad independiente, ya se disponía a cerrar, y la mayor parte de los clientes se habían ido. Siguiendo la información de una cajera, el principal objeto de preocupación era la integridad de un contable que había sido visto por última vez yendo a las oficinas de la parte de atrás. El incendio se iba extendiendo con cada vez mayor rapidez. Daba la impresión de surgir desde distintosdepartamentos de la tienda y requería la atención de todo el personal de emergencias. Habían acudido hombres de tres cuarteles distintos. Campbell y su compañero habían emprendido el combate media hora atrás, con la prioridad absoluta de salvar vidas humanas.

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Las tiendas podían reconstruirse. Los productos podían sustituirse. Pero los muertos no iban a volver. —Tynes —llamó Campbell—. Tynes, ¿estásahí? Su compañero no aparecía por ninguna parte. Tal vez el hombre había salido siguiendo la manguera, aun a riesgo de vaciar su depósito. O tal vez había intentado ir apagando el fuego con agua, en busca del contable perdido. En cualquiera de los dos casos, tenía que haber dicho algo, pero era sólo el segundo año de Tynes y hasta los mejores cometen errores. Eso era algo que el propio capitánsabía muy bien. Aunque el Capitán Eddie Campbell formaba parte de la hermandad de los bomberos desde finales de los sesenta, habiendo recibido numerosos honores y reconocimientos, esa misma noche se las había apañado para perder su sistema de comunicación por radio en algún lugar entre la puerta de entrada a la tienda y su emplazamiento actual. Tal vez estuviese sobre un estante. O tal vez se le...
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