20 Siglo xx crisis de 1945 por caballero

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CABALLERO, Manuel. Las crisis de la Venezuela contemporánea, Monte Ávila Editores Latinoamericana / Contraloría General de la República de Venezuela, Caracas, 1998. p.p. 177

1945: LOS DOS NUEVOS ACTORES
(páginas 77 a 100)

EL 18 DE OCTUBRE de 1945 estalló una revuelta militar en Venezuela. No fue, como lo pretendieron sus protagonistas en el momento, un movimiento cívico-militar,sino, como lo reconoció Rómulo Betancourt años más tarde, un pronunciamiento militar clásico[1] con apoyo de un pequeño grupo de civiles, apoyo que se amplió considerablemente cuando se supo que el grupo estaba formado por cuatro dirigentes fundamentales del partido «Acción Democrática», y que luego fue confirmado de manera avasallante en las urnas electorales.

En un primer momento, la opinión sedesconcertó: si alguna acción de ese tipo se esperaba, era de parte del general Eleazar López Contreras, quien aspiraba volver a Miraflores electo por el Congreso y que, días antes, había declarado que su sable no estaba colgado para siempre en la panoplia familiar. Era él quien tenía poder en el Congreso, al punto de que no resultaba disparatado pensar que de allí saldría su próxima presidencia:era él, sobre todo, quien se suponía con mucha influencia todavía en el ejército, sobre todo entre los viejos generales, los cuales a su vez, lo controlaban. Eso pensó, para condenar el golpe, Andrés Eloy Blanco en México: al día siguiente debió desdecirse.

La sorpresa y confusión del país eran comprensibles: los actores del movimiento eran militares de bajo rango y por tal absolutamentedesconocidos; en cuanto a los civiles, si bien formaban la dirección del primer partido de oposición en el país, también era la primera vez que se presentaban como una opción real de poder y sobre todo, que lo hacían por la vía de las armas, solución que habían aborrecido desde los años treinta cuando su jefe había escrito biliosas parrafadas contra los «sindicatos macheteros» y contra los«caracortada», adjetivación esta última que buscaba amalgamarlos con Al Capone, Scarface, el caudillo italiano de los bajos fondos norteamericanos.

Según la versión de los interesados en los días que siguieron al golpe triunfante, las cosas se habían desarrollado de esta manera: durante el año 1945, y acaso mucho antes, un grupo de los oficiales más jóvenes de la institución armada había venidorealizando reuniones que poco a poco se habían concretado en la preparación de un golpe de Estado; para el cual esperaban juramentar unos trescientos oficiales, o sea la tercera parte de la oficialidad[2], para noviembre del 45.

Llegados a junio, las cosas parecían marchar viento en popa; pero algunos de ellos debieron darse cuenta de su propia situación de desconocidos y de su bisoñería política.Sí, iban a tomar el poder ¿y después? Es entonces cuando piensan en contactar algunos civiles. La versión oficial del asunto es que ese contacto se producirá por intermedio del médico Edmundo Fernández, hombre independiente pero amigo de Rómulo Betancourt y pariente por afinidad de uno de los conjurados, el mayor Horacio López Conde. Éste le comunica lo que está sucediendo, y le pide hablar conBetancourt. En la noche del seis de junio de 1945, tiene lugar la reunión. El grupo militar es presidido por el oficial de mayor graduación, mayor Marcos Pérez Jiménez, y lo integran además los tenientes Martín Márquez Añez, Francisco A. Gutiérrez, Horacio López Conde y Carlos Morales; los civiles son inicialmente dos: Rómulo Betancourt y Raúl Leoni[3].

Los militares hablan, los civiles escuchan.Betancourt pide que le permitan consultar primero con el comando de su partido. Según toda evidencia, eso de «comando» no quiere decir el CEN del partido, cuerpo demasiado numeroso y que, como todo el mundo, se enterará de la conjura por la prensa, una vez que hubo estallado el movimiento el 18 de octubre. Betancourt se acuerda sólo con los hombres de su mayor confianza que son, aparte de...
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