Agatha christie - testigo de cargo

Solo disponible en BuenasTareas
  • Páginas : 28 (6853 palabras )
  • Descarga(s) : 0
  • Publicado : 20 de marzo de 2011
Leer documento completo
Vista previa del texto
Agatha Christie

TESTIGO DE CARGO
TESTIGO DE CARGO - AGATHA CHRISTIE

Traducción: C. Peraire Del Molino

Escaneado, revisado y corregido por: El Trauko
Última revisión: Junio de 2002

Edición electrónica: El Trauko
Versión 1.0 en Word

“La Biblioteca de El Trauko”
http://www.fortunecity.es/poetas/relatos/166/
http://go.to/trauko
trauko33@mixmail.com
Chile - Junio de 2002Texto digital # 134

Este texto digital es de carácter didáctico y sólo puede ser utilizado dentro del núcleo familiar, en establecimientos educacionales, de beneficencia u otras instituciones similares, y siempre que esta utilización se efectúe sin ánimo de lucro.

Todos los derechos pertenecen a los titulares del Copyright.
Cualquier otra utilización de este texto digital para otros finesque no sean los expuestos anteriormente es de entera responsabilidad de la persona que los realiza.
TESTIGO DE CARGO
AGATHA CHRISTIE

El señor Mayherne se ajustó los lentes de pinza, mientras aclaraba su garganta con su tosecilla seca tan característica en él. Luego volvióse a mirar de nuevo al hombre que tenía ante sí, un hombre acusado de homicidio voluntario.

El señor Mayherneera un hombrecillo menudo, de ademanes precisos, pulcro, por no decir afectado, en su modo de vestir, y con unos ojos grises de mirada astuta. No tenía un pelo de tonto; muy al contrario, era un abogado de gran prestigio. Su voz, cuando se dirigió a su cliente, fue seca, pero no antipática.

—Debo insistir y repetirle que se encuentra en grave peligro, por ello es necesaria la mayorfranqueza.

Leonardo Volé, que había estado mirando sin ver la pared que tenía frente a él, volvió sus ojos al abogado.

—Lo sé —dijo con desaliento—. Usted no cesa de decírmelo. Pero todavía no puedo comprender que se me acuse de un crimen... un crimen. Y además un crimen tan cobarde.

El señor Mayherne era un hombre práctico y poco impresionable. Volviendo a carraspear loscolocó de nuevo sobre el puente de su nariz.

—Sí, sí, sí —dijo al fin—. Ahora, mi querido señor Volé, vamos a realizar un esfuerzo para salvarle... y lo conseguiremos... lo conseguiremos. Pero debo conocer todos los hechos. Tengo que saber hasta qué punto se halla usted comprometido. Entonces podremos determinar la mejor línea de defensa.

El joven continuó mirándole con expresión dedesaliento. Al señor Mayherne le había parecido el caso bastante negro, y segura la culpabilidad del detenido; ahora, por primera vez, dudaba.

—Usted me cree culpable —dijo Leonardo Volé en voz baja. ¡Pero por Dios le juro que no lo soy! Comprendo que todo está en contra mía. Soy como un hombre aprisionado en una red... cuyas mallas me van rodeando más y más, me vuelva hacia donde mevuelva. ¡Pero no fui yo, señor Mayherne, no fui yo!

En semejante posición un hombre ha de gritar su inocencia. Eso lo sabía el señor Mayherne. Sin embargo, a pesar suyo, estaba impresionado. Después de todo, ¿y si Leonardo Volé fuese inocente?

—Tiene usted razón, señor Volé —le dijo en tono grave—. Este caso se presenta muy negro para usted. Sin embargo, acepto sus protestas deinocencia. Ahora, pasemos a los hechos. Quiero que me diga exactamente, y a su modo, cómo conoció a la señorita Emilia French.

—La conocí un día en la calle Oxford. Vi a una señora anciana que cruzaba la calle cargada de paquetes, y cuando estuvo en medio se le cayeron y al tratar de recogerlos casi la aplasta un autobús. Sólo tuvo tiempo de llegar a salvo a la acera, aturdida por los gritosde la gente. Yo recogí sus paquetes, les limpié el barro como pude y regresé a su lado para devolvérselos.

—¿Pero usted no le salvó la vida?

—¡Oh, no, pobre de mí! Todo lo que hice fue realizar un simple acto de cortesía. Ella se mostró muy agradecida y me dio las gracias calurosamente, diciendo que mis modales no eran como los de la mayoría de jóvenes en la actual generación......
tracking img