Arqueologia clasica

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Pompeya. La ciudad que resurgió de las cenizas
José Jacobo Storch de Gracia
Universidad Complutense de Madrid

Todo ocurrió muy rápidamente, en la mañana del 24 de agosto del año 79 d.C., mientras en Roma comenzaba el corto reinado del emperador Tito. El extremo de la península itálica cuenta con muchos volcanes, pero el Vesubio llevaba bastante tiempo sin manifestar su carácter volcánico: de1.800 m. de altura, parecía una montaña inofensiva hasta que empezó la erupción. Empezó arrojando grandes cantidades de ceniza hasta formar una nube de unos 20 km. de altura; al poco rato, las cenizas empezaron a caer en forma de fina lluvia que asemejaba una nevada de color blanco-grisáceo. De esta erupción, que comenzó casi suavemente -"apenas se notaron los temblores previos a la salida de lascenizas y la lava"-, tenemos un testigo de excepción, Plinio el Joven, que veraneaba con su familia en el golfo de Nápoles. Su tío, el naturalista Plinio el Viejo, era por entonces el comandante de la flota romana del cabo Miseno y acudió con ésta a socorrer a los desgraciados que se arracimaban en las playas próximas a Pompeya, Estabia y Herculano, las principales aglomeraciones afectadas por larepentina furia del volcán. El propio Plinio fue una de tantas víctimas producidas por la ardiente nube tóxica que asfixió a muchos habitantes de la zona y su sobrino, a petición del historiador Tácito, hubo de narrar los últimos momentos del eminente romano en dos cartas con una frescura y proximidad a los hechos que aún nos estremecen.

Los últimos días de Pompeya
Oigamos al joven Plinio,entregado por entonces a la tarea de leer y extractar un libro de Tito Livio: "Encontrábase en Miseno, donde mandaba la flota. Era el noveno día antes de las calendas de septiembre (24 de agosto), cerca de la hora séptima (13 h.), cuando le advirtió mi madre que se descubría una nube de magnitud y forma extraordinarias... Era difícil distinguir de qué montaña ascendía aquella nube; pronto se supoque del monte Vesubio. La nube se parecía mucho a un pino, porque, después de elevarse en forma de tronco, desplegaba en los aires sus ramas; creo que era arrastrada por una súbita corriente de aire y que, cuando esta cedía, la nube, vencida por su propio peso, se dilataba y extendía, apareciendo unas veces blanca, otras negruzca o de colores diferentes, según que se encontrase más recargada detierra o de cenizas".
Después de entretenerse en narrar la salida de su tío camino del interior del golfo de Nápoles, primero con la intención de estudiar el prodigio y que inmediatamente después obvió, con el fin de socorrer a las gentes, para lo cual mandó salir a las cuatrirremes de la flota, hace notar el carácter de su tío, quien "se apresura a llegar a la región de la que todos huían y sedirige directamente a donde mayor era el peligro, tan ajeno a él que todas las fases de esta catástrofe, todos sus aspectos, los dictaba o los anotaba él mismo en cuanto los percibía". La educada percepción de Plinio el Joven continúa la descripción del fenómeno, en buena parte debidas a las noticias recogidas entre los que habían huido, pues él mismo se hallaba a bastantes kilómetros de distancia dellugar de los hechos: "Durante este tiempo, el Vesubio brillaba con enormes llamaradas por muchos puntos y grandes columnas de fuego se desprendían de él, cuya intensidad hacían más ostensibles las tinieblas de la noche". Plinio pasó la noche durmiendo en la villa de un conocido, cerca de Estabia, mientras todos a su alrededor estaban aterrorizados. "Las casas amenazaban desplomarse comoconsecuencia de los frecuentes e importantes terremotos; quebrantados sus cimientos, parecían oscilar de un lado a otro. Al aire libre, por otra parte, era temible la caída de piedras pómez, a pesar de su ligereza y porosidad. Entre estos dos peligros prefirieron el campo raso. Mi tío optó por la solución más razonable, pero los demás se dejaron vencer por el temor mayor. Salieron, pues, cubriéndose la...
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