Autobiogarfia ludica

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  • Publicado : 31 de mayo de 2011
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Difícil y complicada tarea la de mis padres, hacer de mi infancia y mi crianza lo mejor que se pudo en aquella época. Haber nacido en 1977 dentro de un contexto sociopolítico como lo fue entre los años 1976 y 1983 de la dictadura militar; uno de los capítulos más oscuros de la historia Argentina. Realmente no fueron tiempos fáciles, ni para ellos, ni para nadie, todo era raro nadie hablaba delo que estaba pasando, todo lo que se veía debía ser callado, tanto silencio ante tanta impunidad. Así fue como estos padres primerizos debieron enfrentarse a los miedos, a las dudas, a la incertidumbre, que acarreaba la triste realidad del afuera.
Ellos crearon un mundo distinto para mí, lleno de juegos para aprender. Lo hicieron tan nuestro, tan íntimo que nada más lejos de la realidad nitan cerca de esta podía traspasar ese fortín protector que fueron construyendo a mi alrededor.
Lo primero que se me viene a la memoria cuando hablo de mi infancia son todos los componentes que la hicieron tan única, tan mágica; los juegos compartidos con mis padres, los paseos de domingo, los amigos de la niñez, el olor a mate cocido de la salita naranja, la textura de la plastilina, la paredpintada con crayones, tantas cosas; la casa de mi abuela materna y el fuentón de lata, el agua goteando de la canilla; ¡¡¡adoraba ese fuentón!!!
Mi gran compañero de juegos, mi perro Willy, las cosas que soportó el pobre animal. Solía ponerle ropa de mis muñecas, ¡hasta chupete usaba!, lo llevaba de paseo en el carrito para muñecas y él “chocho”, al menos no ponía resistencia a mis juegos. Recuerdocada uno de aquellos juegos compartidos con mamá, “juegos de nenas”, disfrazarme con sus ropas, pintarme las uñas, maquillarme la cara, usar sus tacones, jugar a las amigas que tomaban el té, hacer casitas con las sábanas y los broches para la ropa, cocinar galletitas, jugar a ordenar todo lo que se había desordenado, solíamos jugar largas horas; yo era su prioridad, acaparaba toda su atención,era hacer de las tardes de juegos las horas de felicidad. En pocas ocasiones jugaba sola, siempre estaba la constante demanda de jugar acompañada, con mamá o papá. Ante tanta demanda, mis padres tuvieron que dejar los miedos de lado y empezar a mostrarme el mundo del afuera, así fue el primer paso por el jardín maternal, fue fácil adaptarme, en cambio, todo lo contrario fue para ellos, quesufrieron el desapego como algo trágico. Pero así tenía que ser. Yo era una niña hiperactiva con necesidad de jugar y compartir cosas con niños de mi edad. Solía ser muy activa, me destacaba del resto por ser inquieta, el liderazgo era lo mío, jugar a la maestra, ser la mamá, me gustaba tomar la iniciativa en todos los juegos. Fui líder en varias etapas de mi vida: en la escuela primaria, en el clubdel barrio, en la colonia, en mi adolescencia, pero a medida que pasaban los años me fui corriendo un poco de ese rol para tener un perfil más bajo.
Los juegos y los paseos de domingo eran de lo más esperado por mí; Papá era el promovedor de todos los juegos de exploración con el cuerpo y el ámbito exterior: jugábamos a la pelota, remontábamos barriletes, aprendí con papá a treparme a los árboles,andar en bici, a rasparme las rodillas cuando andaba en patineta, a cazar mariposas y después soltarlas, a jugar juego de nenes; todos esos juegos que mamá no se animaba a jugar por miedo a que me lastime. Adoraba ir al parque de diversiones con papá; los juegos que mas me gustaban eran esos que me hacían doler la panza de la emoción, parecía que el corazón se me iba a salía por la boca; lamontaña rusa, la vuelta al mundo, el martillo, y cuanto más peligroso parecían más me atraía la idea de adrenalina pura, era lo mío.
Cuando nació mi hermano la atención dejo de ser exclusiva para mí; reconozco haber estado muy celosa por la situación, además eran casi 10 años de diferencia de edad y no había juegos que pudiera compartir con él; era demasiado chiquito, no teníamos mucho en...
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