Carceles

Solo disponible en BuenasTareas
  • Páginas : 7 (1693 palabras )
  • Descarga(s) : 0
  • Publicado : 15 de febrero de 2012
Leer documento completo
Vista previa del texto
JULIO SCHERER GARCíA
Fallecido el miércoles 25 de febrero, a los 81 años, el doctor Carlos Tornero López llegó a compenetrarse tanto en la problemática de las cárceles del país que él mismo, llegó a decir, se sentía preso. Más de la mitad de su vida la dedicó a administrar prisiones, a vivir “entre sicópatas y criminales”, por lo que se convirtió en el hombre que más sabía del tema. En 1998Tornero se decidió a hablar con Julio Scherer García de “la injusticia institucional, la corrupción interna, la impiedad, el dolo, la mala fe, el morbo, el lucro vil, la dignidad perdida”, que imperan en las prisiones mexicanas. De esa experiencia da cuenta el libro Cárceles, publicado en 1998, del cual reproducimos extractos.
Al inaugurar el país una etapa promisoria con el ingeniero CuauhtémocCárdenas como gobernador del Distrito Federal, me abrí a la esperanza, como tantos. Algo podría hacer por los infractores. Soy psiquiatra, no carcelero y los considero víctimas de su propia violencia. La ONU los llama, y con razón, minusválidos sociales.
“Pronto se me impuso una realidad: bastaron cuatro años para que la descomposición en las cárceles rebasara las pesadillas de la fiebre. El número deinternos se duplicó hasta casi catorce mil y las llagas infectadas hicieron de la vida en cautiverio una pus.
“Usted podría preguntarme cómo se mide la crápula en un antro copado por la corrupción y yo le respondería:
“En 1993 los capos de las prisiones surtían en cuatro semanas un kilo de cocaína. Hoy les bastan unas horas”.
Se detiene el doctor Carlos Tornero, velados sus ojos azules. Diceal fin:
“1994 fue el año del asesinato de Colosio, el nacimiento de Marcos, el desprecio por Salinas, la muerte moral de un sistema aborrecido. 1994 pudrió las cárceles y así hemos seguido. Habría que rehacerlo todo”.

lll
–¿Alguna vez gritó usted tanto horror?
–No. Valoré mi trabajo más allá de mi vida completa. Una vez decidido a hablar, debo ser claro. Mi silencio me hizo cómplice poromisión.
Sobre una pequeña mesa de trabajo, en su casa de la colonia Narvarte, descansan dos grabadoras, dos tazas de café, dos vasos y una jarra con jugo de naranja. Tornero lleva el café a los labios, apenas lo prueba y ceñida con las manos sostiene la taza en alto. Busca su propio monólogo.

lll
Una luz negra oscurece las prisiones día y noche: la muerte.
A lo largo de la semana que va del dosal ocho de marzo, el doctor Tornero fue informado de tres suicidios y un homicidio en los reclusorios sur y oriente. Ocurrieron en las horas más desguarnecidas, lejana la madrugada.
La tragedia enferma al penal. Su población quiere saber, exige los pormenores del suceso. La muerte, donde se la encuentre, es el acontecimiento de la vida.
(…)
Perturba la cadena, las muertes en serie, síntoma dezozobra y agotamiento en los penales. El último límite se aproxima para todos.
Cavila Tornero. Las grabadoras registran el silencio. Con su inteligencia lejos, me aparta. En la sala de su casa, a la distancia de dos hombres que hablan bajo, me siento un extraño.
–¿Se da cuenta? –dice al fin.
–¿Qué me quiere decir?
–En las cárceles se vive bajo el temor. Sin descanso.
–Pienso a mi pesar que elhomicidio es asunto del ministerio público y los muertos, muertos están. ¿Qué más doctor?
–No se trata de eso.
–Entonces de qué.
–Quisiera explicarle.
–Diga, doctor.
–Yo también soy un preso.
–Lo imagino.
–Vivo una vida contradictoria, nudosa.
No distingo entre su preocupación y su angustia.
Su rostro se cierra y empieza a hablar, profundas las arrugas que lo marcan.

lll
“Soypsiquiatra y convivo con miles de enfermos, muchos dañados de manera irreversible, algunos locos para siempre. Otros, muchos también, caminan a la esquizofrenia, quebrados los afectos profundos, destruida su relación con el mundo exterior. No conozco un interno sin neurosis, alterada su capacidad intelectual, disminuida su aptitud física, desviada o aniquilada su sexualidad, exacerbado el abrigo de la...
tracking img