Carta de jamaica

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Carta de Jamaica de Simón Bolívar
Celestino Flores Este documento expone las causas y razones que justifican la independencia y es donde se establece la necesidad de la unidad de los territorios emancipados. Por ello se sostiene que aquí se encuentran las bases de la doctrina bolivariana de unidad e independencia de Nuestra América que hoy resurge. Es importante destacar que la doctrinabolivariana es anterior a su opuesta, la doctrina Monroe de América para los Americanos, expuesta en 1823. La Carta de Jamaica fue conocida originalmente como “Contestación de un americano meridional a un caballero de esta Isla” , fue escrito por Simón Bolívar en Kingston; al ciudadano inglés Henry Cullen. Documento caribeño, de obligante recordatorio y lectura anual en sus ocasiones aniversaria para todohabitante de estas gloriosas tierras de América Latina y del Caribe. Es palabra enriquecedora del Padre de la Patria Americana, quien siguió con firmeza y seguridad el camino trazado por el Generalísimo Francisco de Miranda. ¡Es grandioso leer y releer la Carta de Jamaica! Forma parte de la ruta política trazada en el Juramento del Monte Sacro. Prof. Celestino Flores Muy señor mío: Me apresuro acontestar la carta de 29 del mes pasado que usted me hizo el honor de dirigirme, y yo recibí con la mayor satisfacción. Sensible como debo, al interés que usted ha querido tomar por la suerte de mi patria, afligiéndose con ella por los tormentos que padece, desde su descubrimiento hasta estos últimos períodos, por parte de sus destructores los españoles, no siento menos el comprometimiento en queme ponen las solícitas demandas que usted me hace, sobre los objetos más importantes de la política americana. Así, me encuentro en un conflicto, entre el deseo de corresponder a la confianza con que usted me favorece, y el impedimento de satisfacerle, tanto por la falta de documentos y de libros, cuanto por los limitados conocimientos que poseo de un país tan inmenso, variado y desconocido comoel Nuevo Mundo. En mi opinión es imposible responder a las preguntas con que usted me ha honrado. El mismo barón de Humboldt, con su universalidad de conocimientos teóricos y prácticos, apenas lo haría con exactitud, porque aunque una parte de la estadística y revolución de América es conocida, me atrevo a asegurar que la mayor está cubierta de tinieblas y, por consecuencia, sólo se pueden ofrecerconjeturas más o menos aproximadas, sobre todo en lo relativo a la suerte futura, y a los verdaderos proyectos de los americanos; pues cuantas combinaciones suministra la historia de las naciones, de otras tantas es susceptible la nuestra por sus posiciones físicas, por las vicisitudes de la guerra, y por los cálculos de la política. Como me conceptúo obligado a prestar atención a la apreciablecarta de usted, no menos que a sus filantrópicas miras, me animo a dirigir estas líneas, en las cuales ciertamente no hallará usted las ideas luminosas que desea, mas sí las ingenuas expresiones de mis pensamientos. «Tres siglos ha dice usted que empezaron las barbaridades que los españoles cometieron en el grande hemisferio de Colón». Barbaridades que la presente edad ha rechazado como fabulosas,porque parecen superiores a la perversidad humana; y jamás serían creídas por los críticos modernos, si constantes y repetidos documentos no testificasen estas infaustas verdades. El filantrópico obispo de Chiapa, el apóstol de la América, Las Casas, ha dejado a la posteridad una breve relación de ellas, extractada de las sumarias que siguieron en Sevilla a los conquistadores, con el testimonio decuantas personas respetables había entonces en el Nuevo Mundo, y con los procesos mismos que los tiranos se hicieron entre sí: como consta por los más sublimes historiadores de aquel tiempo. Todos los imparciales han he cho justicia al celo, verdad y virtudes de aquel amigo de la humanidad, que con tanto fervor y firmeza

denunció ante su gobierno y contemporáneos los actos más horrorosos de...
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