Coleccion de florence thomas

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OJOS BIEN CERRADOS

Por Florence Thomas, 10-06-99, El Tiempo, P. 4A, Bogotá
Grupo Mujer y Sociedad


La infidelidad no es como la pintan. Y nos lo confirma la estupenda película de Stanley Kubrick Eyes wide shut. Lejos de ser solo un asunto de cama y sexo, la infidelidad habita en el corazón mismo del amor. Hace parte del amor y es uno de sus ingredientes.

En una relación amorosa nuncasomos dos. Cuando todo va bien ya somos por lo menos cuatro: yo, tú, el otro que me estoy soñando y la otra que estás soñando. Es decir, existe una distancia entre tú y yo que se llena por el juego de nuestros mutuos fantasmas, porque en el amor uno le pide al otro lo que no tiene para dar y le ofrece al otro lo que el otro no necesita. Solo los animales copulando son dos: el macho y la hembraadhieren el uno al otro en una relación perfecta. Nada los distancia y están en lo que están, sin sueños sin demandas, sin fantasmas, sin historia, sin este espacio simbólico, sin este espacio de las palabras que lo complicó todo y que es el precio que tenemos que pagar al entrar en el universo de interpretación y de significación que nos permitió inventar el amor, sus goces y sus estragos.

Ya alamarte yo te soy infiel, casi por definición. Estoy contigo, pero no exactamente contigo. Me invento sin cesar ese otro para mí, ese otro capaz de colmarme, ese por supuesto que no existe. Y qué tal cuando ya no somos cuatro, sino una multitud en la cama: tú, yo, los o las que me acompañan al amarte y a las o los que te acompañan al amarme. La infidelidad habita el amor, y en este sentido existenmiles de maneras de ser infiel si serlo, y si las parejas no tuvieran esa posibilidad de soñar, de fantasear, no durarían ni 24 horas… Y no sé si pasar al acto es ser más infiel que seguir fantaseando juntos.

Es suficiente con cerrar bien los ojos, como nos lo insinúa la mirada de Nicole Kidman, desnuda frente al espejo, dejándose abrazar por su marido que en ese preciso momento tal vez no seasu marido, sino ese otro fantaseado a partir del recuerdo de un deseo no satisfecho, no realizado. Sí, es suficiente cerrar los ojos para encontrarnos con los deliciosos goces de la infidelidad silenciosa. Es ella la que nos ayuda a sobrevivir las vicisitudes de lo cotidiano, del aburrimiento y del desgaste del deseo, y lo interesante de la infidelidad es que es fiel.

Cerramos los ojos y ahíestá. Alimenta el amor cotidiano y si no fuera así, la vida sería un castigo, un calvario. Porque, ¿qué tal vivir 25 años con el mismo hombre sin la posibilidad de soñarlo, recrearlo, inventarlo, fantasear con las palabras que nunca nos dirá, los gestos que se atreverá a hacer? Qué pobres somos cuando creemos que la infidelidad se manifiesta solo frente a la pregunta indignada “¿te acostaste con ella?Respóndeme”. Qué importa si se acostó con ella. Si ya se estaba acostando con ella sin conocerla… Incluso si se acostó con ella, ya está soñando con otra, con la próxima que no conoce todavía, o con la última que acaba de engañar.

Además, lo que más me gusta de la infidelidad es que se reparte equitativamente entre hombres y mujeres. Tal vez con manifestaciones simbólicas distintas, perohombres y mujeres no dejamos de ser infieles porque tenemos la deliciosa posibilidad de soñar y no existe manera de trancar, de frenar el deseo. Cuando deja de circular y de manifestarse es porque estamos colmados, es decir muertos.




Entre Florentino Ariza y Julio Iglesias
EL AMOR DEL MEDIODÍA

Florence Thomas, Coordinadora del grupo Mujer y Sociedad,
Julio 14 de 2004, El Tiempo, p. 1-12Buscando los textos literarios que alimentan una charla sobre la vejez, volví a estas diez últimas páginas de El amor en los tiempos del cólera de Gabriel García Márquez. Las releí con el deleite que produce el reencuentro con esos libros que nunca nos dejaron indiferentes, pues sus palabras escritas parecen adaptarse a los vaivenes de nuestros recorridos vitales.

Y ahí estaban este par...
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