Cronica de un amor anunciado

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  • Publicado : 11 de febrero de 2011
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[Ahora ella es dueña de mi mente, mi corazón y mi vida. Karen, mi niña amada había vuelto, y me llenaba de nuevas ilusiones. Podría enfrentarme a cualquier cosa mientras eso no cambiara……]

…… Pero claro que las cosas cambiarían, los momentos junto a ella eran un constante cambio, por más que me negaba a aceptar que el enredado camino hacia el corazón de Karen podía darme mesura y templanza,los designios de la vida me ofrecían lo contrario: insensateces y excentricidades que llevé a cabo con una pericia magistral y sigilosa, tan solo a veces por el hecho de verla o hablar con ella…. Durante los próximos meses nos dimos a la tarea de lograr entender cual era el lugar apropiado para nuestros disparates pasionales, eso nos hacía incurrir muchas veces en silenciosos e inmutablesdesacuerdos que nunca salieron a la luz, mayormente por miedo a sentirse uno menos decoroso y el otro más susceptible.

El mayor de nuestros distanciamientos se dio por razones absurdas y sin fundamento, únicamente alimentadas por suposiciones, apariencias y un ápice de celos de cada quien para cada cual y consolidadas con el orgullo menesteroso que nos mantiene dentro de los rangos aceptables de cordura.Viéndolo desde fuera era lamentable y dolorosamente divertido como tratábamos de ignorarnos y huir el uno del otro con el ímpetu de demostrarnos razones triviales que fomentaran nuestro ego.

Yo por mi parte, volví a derrumbarme en el vacío al que ya estaba acostumbrado habitar y en el que me sentía imperturbable y erráticamente sosegado cada vez que ella se alejaba de mí. En ese destierro medescubrí a mi mismo y adquirí el talante lúgubre, la catadura sigilosa, la índole contemplativa, las maneras lánguidas, el habla despaciosa, y una vocación mística que parecía condenarme a una celda de clausura emocional. Estaba perdiendo las fuerzas que me motivaban a luchar por ella, sobre todo cuando supe que su relación anterior y nunca finalizada por completo emprendió de nuevo su curso, y enla cual ella se veía satisfecha y complacida.

Pero a pesar de la amarga derrota, yo siempre seguía aferrado a la creencia que la vida no es meramente una serie de accidentes o coincidencias sin sentido. Sino más bien un tapiz de acontecimientos de culminan con un plan exquisito y sublime. Meditar en esto me hacía ver las cosas más claras, al final concluí que para poder vivir en armonía con eluniverso, todos nosotros debemos poseer una poderosa fé en lo que los antiguos romanos llamaban fatum, lo que comúnmente denominamos como “destino”.

No sabía ni quería pensar realmente cuanto tiempo iba a prolongarse esta vez el letargo de no tener ningún tipo de comunicación con ella. Me pregunté muchas veces cómo pude sucumbir en este vértigo perpetuo que yo mismo provocaba y temía. Flotabaentre nubes erráticas y hablaba conmigo mismo ante el espejo con la vana ilusión de averiguar quién soy. Lo que sí sabía y estaba seguro es que cada vez que esto pasaba me iba apoderando de un donaire repentino, acumulativo e intuitivo ante las demás mujeres que me ayudó a esconder mi desdicha y pasar sin prisas ante la adversidad y desventura de sentirla lejos. Me volví otro. Traté de releer losclásicos que me orientaron en la adolescencia, y no pude con ellos. Me sumergí en las letras románticas que repudié cuando mi madre quiso imponérmelas con mano dura, y por ellas tomé conciencia de que la fuerza invencible que ha impulsado al mundo no son los amores felices, sino los contrariados. Cuando mis gustos en música hicieron crisis me descubrí atrasado y anticuado, y abrí mi corazón a lasdelicias del azar.

Mi hogar y mis relaciones interpersonales renacían de sus cenizas en esta ciudad de mi alma tan apreciada de propios y ajenos por la buena índole de su gente y la pureza de su luz. Yo mientras tanto navegaba en el amor de Karen con una intensidad y una parsimonia que nunca conocí en los meses anteriores. Gracias a ella me enfrenté por vez primera con mí ser natural mientras...
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