Cuento de jitanjafora

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XII

Durante una visita al dentista encontré a mi profesora de Filosofía en el consultorio. Era fin de semana y no tenía ganas de hablar con nadie. Tristemente estábamos formados uno detrás del otro, al parecer iba a tomar mucho tiempo, tuve que acompañarla a la cafetería a beber un poco de café (¿cafetería a beber café? ¡Uh!) Traté de librarme de ella pero fue tan difícil que terminé cediendo.Era preferible estar con una persona a solas que rodeada de más de dos, todo parecía aburrido hasta que empezó a contarme cosas muy personales, mi morbo hizo que le pusiera atención y comenzó:
Hace mucho tiempo tenía un deseo inmenso por amar, deseaba encontrar a la persona que me quisiera toda la vida, deseaba hallar los extravíos de una bella pasión que me brindara todo lo que quería, queestuviera conmigo a todas horas, que me abrazara, que me besara, que me protegiera, que me respetara, que me hiciera el amor... Pero mis ganas se desvanecieron hace cuarenta años, cuando conocí a un militar de alto rango, lo apodaban “El único”.
Nunca surgió nada, ni una mirada ni un mal pensamiento, era todo una bella amistad. Hasta que llegó el día en que dijo que me amaba, no sé si por ceguera oidiotez, acepté amarlo de igual manera, quería estar con él pasara lo que pasara.
Mi primer error fue ese, donde jugaba el papel de amante, solo podía pensar en que él era casado y tenía hijos. Siempre me rehusé, le decía que cuando llegara a su casa, ¿cómo iba a tener cara para ver a su esposa a los ojos?, pero él me juraba estar separado de ella y que solo vivía en esa casa por sus hijos...Claro -dije en tono sarcástico- es clásico en esos casos, cuando un hombre trata de...
Pero Betzabel no parecía escucharme, y apenas reorganizó sus ideas continuó diciendo:
El era mayor que yo por unos veinte años, pero a mí no me importaba tal diferencia ya que los chavitos de mi edad me daban tanta aburrición y hastío que era preferible tratar con personas adultas, más maduras. Todo parecíallevar un rumbo agradable, al inicio era tan atento, tan cariñoso…me mensajeaba, me llamaba, todas las mañanas tenía un mensaje y un obsequio para mi, se portaba muy lindo conmigo, era buen acompañante, me empecé a enamorar perdidamente y cuando nos besábamos me encantaba esa sensación, los conciliábulos que vivíamos eran agradables y emocionantes, pero sobre todo, me daba libertad de hacer todo loque yo quisiera.
Continuamente se iba de viaje a otros estados, cada vez que se iba me invadían celos enfermizos y deseaba que regresara pronto. Cuando lo hacía, evitaba verme, usaba subterfugios muy astutos y yo los aceptaba gustosamente. Otras veces me pedía pasar todo el día juntos y prometía que había sido un error irse sin ni siquiera mandarme un mensaje, mencionaba que solo pensaba en mi yque quería estar conmigo para siempre. Acepté estar con el por qué ya estaba enamorada. No sé ni cómo, pero él me hacía falta, mucha falta. Más tarde cuando se ausentaba por días, me sentía completamente estúpida. Luego me invadían conjeturas de lo que pudiera haber hecho en los días ausentes, pero recordaba que su prioridad era su familia y yo tenía que conformarme con el limitado tiempo que mebrindaba.
Y llegó el día en que el amor por él se fue, me había engañado con mi mejor amiga y aunque tenía pruebas irrefutables, siempre las negaba. Lloré como jamás lo he hecho y desde ese momento decidí no volver a amar a alguien. Me trataba indiferente, me ignoraba frecuentemente y la confianza se perdió completamente. Me daba cuenta que me usaba y trataba de alejarme de él aunque sin unresultado fructífero. Cuando estaba logrando olvidarlo, volvía nuevamente con sus detalles, con sus caricias, con sus palabras. Cuando se daba cuenta que no me importaba nada de lo que hacía, trataba siempre de mantenerme enamorada, para su conveniencia, y nuevamente caía en su juego.
Así pasaron muchos meses hasta que fui arrastrada por mi naturaleza y empecé una vida llena de amoríos inútiles que...
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