Cuento el traje de boda

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  • Publicado : 7 de diciembre de 2010
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El traje de bodas
                Era el traje de boda más hermoso que Santiago Mendoza había visto desde que empezara su peregrinaje por las casas de modas, y lo encontró como quien dice por coincidencia. No fue sino preguntarle a Isabel, la joven morena del apartamento 11, en dónde podría encontrar un vestido de novia, para que ella respondiera con un gesto de picardía invitándolo a visitarlael lunes por la noche para darle la información del caso.                  El  lugar estaba inmaculadamente limpio, pero tan recargado de adornos que casi no podía andarse en él: matas, cristales, conchas, porcelanas de todas las formas y colores, carpetas de crochet almidonadas como hostias sobre mesitas y consolas, cojines en profusión, cortinajes de cuentas. Un monumento al mal gusto y aldespilfarro pensó Santiago tratando de adivinar cuántas horas de sudor en la fábrica y la casa de modas habían sido necesarias para comprar tanta basura. Pero en contraste, el traje de boda colgado cuidadosamente en un maniquí decapitado al extremo del corredor, era de un exquisito buen gusto y delicadeza, como si su dueña no fuera la misma persona que habitara  en ese ambiente de feriabarata.                    Mientras saboreaban un plato de brevas y manjar blanco recién comprados en la bodega de la esquina, Santiago les confió su dificultad de encontrar un traje de boda a gusto, no de su novia, incapaz de hacerle imposiciones de ninguna clase, sino de su suegra, una dama muy difícil de complacer. Además les contó cómo el dichoso vestido se había convertido en un motivo de angustia para su madre,quien no veía con buenos ojos el hecho de que él escogiera el atuendo para Camila, pues seguía con la cantaleta aquella de la mala suerte para la parejas si en algún momento el novio contemplaba el traje antes de la ceremonia.                  La conversación derivó hacia el problema de comprar encargos para parientes y amigos y cada quien dio un ejemplo, como el de la señora aquella que encargóuna máquina para peluquear vacas, hasta la solicitud recibida por Isabel de comprar un amuleto haitiano, consistente en una pata de mono colgada al cuello de un diablo negro.                   A continuación Santiago desplegó las fotografías de diferentes trajes enviadas por su madre Doña Inés, incluyendo uno lucido por la actriz principal de "Dinastía", ese enlatado de la televisión americana quesu suegra no se perdía nunca.                   "¡Qué barbaridad!”, dijo Isabel. "Ni porque fuera a casarse en Alaska. Con ese vestido va a cocinarse, si como dice usted la recepción es en el Club Campestre de Cali, al medio día. Lo apropiado para el clima y el ambiente en que va a celebrarse la fiesta es un traje de verano, lo más ligero y vaporoso posible. “¡Justamente el mío!". Y a continuaciónlo llevó hasta el rincón donde lo guardaba y le pidió a Santiago cerrar los ojos mientras ella levantaba la cubierta de tela azul. Cuando el joven los abrió se irnagin6 inmediatamente a Camila lista para avanzar al son de la marcha nupcial.                   "¡Es una preciosidad!", exclamó mientras Isabel y su esposo se inflaban de orgullo como pavos reales al pie del maniquí, “y justo la tallaque Camila usa”.                    "¡Mi obra maestra!", respondió la joven, agregando que había gastado casi quinientas horas extras, durante la noche y los fines de semana, para terminarlo. Pero valía la pena, pues aún la Señora Danielle, propietaria de la tienda, lo consideraba como uno de los vestidos más hermosos jamás diseñados por ella. Porque eso sí, cada traje fabricado en la casa de modas"La Novia Moderna" era un modelo único.                     "¿Qué presupuesto tiene?" preguntó Isabel. Santiago contestó diciendo que su suegra había ordenado comprar lo mejor, sin importar el costo, pues para eso tenía bastante dinero y Camila era su hija única, pero su novia se negaba a invertir más de mil quinientos dólares en un vestido que iría a utilizar solamente por algunas...
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