Cuento

Solo disponible en BuenasTareas
  • Páginas : 24 (5799 palabras )
  • Descarga(s) : 0
  • Publicado : 15 de agosto de 2012
Leer documento completo
Vista previa del texto
RIKKI-TIKKI-TAVI


Rudyard Kipling


Ésta es la historia de la gran guerra que Rikki-tikki-tavi sostuvo, con su solo esfuerzo, en los cuartos de baño del gran bungalow, en el acantonamiento militar de Segowlee. Ayudóla Darzee, el pájaro tejedor, y Chuchundra, el almizclero, que no anda nunca por en medio del piso, sino que se arrastra arrimado a las paredes, fue quien la aconsejó;mas Rikki-tikki llevó todo el peso de la encarnizada lucha.


Era una mangosta, muy parecida a un diminuto gato en la piel y en la cola; pero mucho más semejante a una comadreja por la cabeza y por las costumbres.


Los ojos y el extremo de su inquieto hocico teníalos de color rosa; podía rascarse donde se le antojara con cualquiera de sus patas que quisiera usar, fueran lasanteriores o las posteriores; sabía enderezar la cola poniéndola de modo que pareciera un escobillón, y su grito de guerra mientras se deslizaba por la hierba era: Rikk-tikk-tikki-tikki-tchick.


Un día, una de las grandes avenidas del verano llevósela de la madriguera en que vivía con sus padres, y la arrastró, pateando y cloqueando como una gallina, hasta una zanja abierta al borde de uncamino. Encontró allí un hacecillo de hierbas que flotaba en el agua y se cogió a él; así permaneció hasta que perdió el sentido. Al volver en sí estaba echada al sol en mitad de uno de los caminillos de un jardín, muy mal cuidado, por cierto, y un niño decía junto a ella:
-Aquí hay una mangosta muerta. Vamos a enterrarla.
-No –dijo su madre-. Vamos a llevarla adentro para secarla.Tal vez no esté muerta aún.


Lleváronla a la casa, donde un hombre grueso la cogió con el pulgar y el índice, y dijo que no estaba muerta, sino medio ahogada, por lo cual la envolvieron en algodón, la calentaron, y ella entonces abrió los ojos y estornudó.
-Ahora –dijo el hombre grueso (un inglés que acababa de mudarse al bungalow)-, no la asustéis, para que no se escape, y luegoveremos los que hacemos con ella.
Diéronle un pedacito de carne cruda, que a Rikki-tikki le gustó muchísimo y, cuando lo hubo comido, fuese a la galería de la casa, se sentó al sol y erizó todos los pelos de su piel para que se secaran hasta la raíz. Y hecho esto, sintióse mejor.


-Hay en esta casa más cosas que descubrir –se dijo- que cuantas pudiera hallar toda mi familia en su vida.Yo aquí me quedo, para irlo inspeccionando todo.

A las primeras horas de la mañana siguiente, Rikki-tikki, colocada sobre el hombro del niño, fue llevada a almorzar a la galería; comió allí plátano y huevo pasado por agua, y púsose sucesivamente sobre las rodillas de todos, porque no hay mangosta bien educada que no sienta siempre la esperanza de llegar a convertirse algún día en animaldoméstico, teniendo a su disposición salas en que corretear, y, además, la madre de Rikki-tikki (que había vivido en la casa del General, en Segowlee), tuvo buen cuidado de enseñarle lo que había que hacer si algún día se hallaba entre hombres blancos.

Luego fuese Rikki-tikki al jardín para ver cuanto hubiera en él digno de ser visto. Era el jardín vasto, a medio cultivar, con espesos rosales delos llamados “Mariscal Niel”, grandes como glorietas; naranjos y limeros;, grupos de bambúes y montones de hierba alta. Rikki-tikki se relamió de gusto al contemplar aquello.

-Esto es un magnífico cazadero –se dijo, y la cola se le puso, hacia la punta, como un escobillón, con sólo pensarlo. Comenzó luego a correr de un extremo a otro, husmeando aquí y allá, hasta que oyó plañideras vocesdentro de un espino.

Los que las producían eran Darzee, el pájaro tejedor, y su esposa. Habían construido un nido precioso con sólo juntar dos grandes hojas, coser los bordes con fibras y llenar el hueco con algodón y pelusa, blanda como pluma finísima. El nido se balanceaba, mientras ellos estaban sobre el borde lamentándose.

-¿Qué ocurre? –preguntó Rikki-tikki.
-Estamos inconsolables...
tracking img