Cultura politica

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  • Publicado : 20 de noviembre de 2010
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La encuesta mide, entre otras cosas, el apoyo a la democracia, el interés por la política, la confianza en las instituciones y las percepciones ciudadanas sobre las formas de fortalecimiento de la democracia. Los resultados son preocupantes; muestran, por ejemplo, que la mayoría de los ciudadanos piensa que Colombia es un país apenas “medianamente democrático” y que la inmensa mayoría no confíaen el Congreso y mucho menos en los partidos políticos. Algunos comentaristas han sugerido, en buena lógica, que los resultados mencionados son un reflejo de la crisis de la parapolítica, de los escándalos de los últimos meses. Otros han ido más allá hasta plantear la ilegitimidad misma de nuestra democracia.
Pero las interpretaciones que enfatizan la coyuntura local pueden ser apresuradas. Losresultados de la encuesta deben analizarse en el contexto adecuado; deben tener en cuenta las tendencias regionales, lo que está sucediendo en América Latina. A pesar de que sólo 36% dice rotundamente que Colombia es un país democrático (otro 52% dice que es “moderadamente democrático”), esta fracción es alta en el contexto regional. El Latinobarómetro, una encuesta de opinión realizadaanualmente en 17 países de América Latina, muestra que, preguntados sobre si viven o no en una democracia, los colombianos son mucho más optimistas que el promedio de los latinoamericanos: sólo los habitantes de Costa Rica, Chile, República Dominicana y Uruguay son más optimistas que los colombianos al respecto.

La encuesta muestra también unos niveles muy bajos de confianza en el Congreso de laRepública: sólo 14% dice que confía totalmente y 30% dice que no confía nada. Las comparaciones regionales muestran, sin embargo, que esta no es una peculiaridad colombiana. La desconfianza en el Congreso es un fenómeno regional, incluso global. El Latinobarómetro muestra que los niveles de confianza en el Congreso son superiores en Colombia que en muchos otros países latinoamericanos. Los paísescentroamericanos, con excepción de Costa Rica, y los países andinos tienen menores índices de confianza en el Congreso que Colombia. Argentina y Brasil tienen niveles similares. De manera que asociar los resultados de la encuesta con la crisis de la parapolítica puede ser equivocado. Como también considerar que nuestra democracia es menos sólida que la de nuestros pares en la región.

Lo mismo puededecirse con respecto a los niveles de confianza en los partidos políticos, irrisorios en la encuesta: sólo 10% dice confiar totalmente en los partidos. La desconfianza en los partidos es también un fenómeno regional. Tal vez con la única excepción de Uruguay, la confianza en los partidos es muy baja, casi inexistente en toda América Latina. En países como Ecuador, Perú, Bolivia y Paraguay, laconfianza en los partidos es menor que en Colombia. En fin, la crisis de los partidos, evidente en la encuesta, dista mucho de ser una particularidad colombiana.

Los resultados son, sin duda, un mal de muchos, pero ello no significa que debamos consolarnos, que debamos ignorar los desafíos planteados por la encuesta. ¿Qué hacer entonces? El control de la corrupción es señalado por la mayoría delos encuestados como una forma de fortalecer la democracia y recuperar la confianza. El comportamiento ejemplar, la probidad de los parlamentarios, es fundamental. Pero no basta. Los ciudadanos deben, también, encontrar en el Congreso y en los partidos intérpretes eficaces de sus necesidades. En América Latina, el fuerte presidencialismo puede tener mucho que ver con la falta de confianza en elCongreso y en los partidos. El Ejecutivo parece haber desplazado casi completamente al Legislativo en la mente de los ciudadanos.

Por último, la antipolítica, la tendencia a denigrar del Congreso y de los partidos políticos, seguramente ha influido sobre los resultados. Este es un juego peligroso que bien vale la pena evitar. Si queremos buenas instituciones, deberíamos comenzar a juzgarlas...
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