De psicoanalisis de bulimia y anorexia

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EL LUGAR DE LO INCONSCIENTE
La problemática de la anorexia es uno de los escenarios donde se manifiesta la singular trama de la subjetividad, aquella que no puede pensarse ya como un nivel de complejidad superior dentro del universo natural. Este trabajo se propone recorrer ese entramado del sujeto vinculado, en este caso, a la anorexia, entendida como un modo particular de anudamiento entre locorporal y la subjetividad propia de la época actual.
Es posible plantear que la entronización del ser humano en la cúspide de la espiritualidad y del intelecto, revela al mismo tiempo un cubrimiento de cierto sentido de la dimensión simbólica a la que se alude. Efectivamente, y sin obviar el papel de los procesos superiores de pensamiento, la capacidad simbólica del ser humano se vinculacentralmente con la instancia inconsciente del psiquismo. La falta que produce en el ser humano la ausencia de la eficacia instintiva, abre la puerta a un caos pulsional sobre el cual es necesario legislar. Así, la legalidad que la humanidad genera, es la que se articula a la capacidad simbólica como atributo exclusivamente humano. Las prohibiciones que marcan al sujeto -incesto y parricidio-, sesostienen a partir de dos grandes ejes: lo cultural, específicamente en cuanto al surgimiento de la cultura a partir de las estructuras totémicas, y lo singular, el anudamiento de esas mismas prohibiciones en el complejo de Edipo, que incluye la identificación, la construcción de la alteridad y finalmente la percepción de la castración, como estructurantes de la subjetividad (Freud, 1930/1982; OliveiraMoreira, 2004).
Lo prohibido quedará perdido para la escena cotidiana del sujeto, y en este mismo acto de quedar reprimido, se ejercerá, precisamente, el acto fundacional de lo inconsciente. Es por ello que se considera a lo inconsciente como la dimensión más próxima a la verdad del sujeto y a su capacidad simbólica, a partir de la cual cobra verdadero sentido la enorme fractura existente entre elmundo animal y el humano. Esta fractura no hace referencia a un quantum intelectual, ya que tampoco se debería asimilar la dimensión estructurante del lenguaje, -siempre fallido aunque permita comunicarse-, con la inequívoca eficiencia del código de los animales (Lacan, 1953/1970; 1966/1971).
Por ello, a partir de la noción de inconsciente, y dentro de la llamada filosofía de la sospecha, el serhumano ya no será más planteado el centro del universo ni el certero testimonio de la creación divina. La noción de inconsciente plantea un ser sujeto dividido, un ser que está sujeto, en el sentido de sujetado, para quien la noción de libre albedrío no podría más que circunscribirse a la esfera consciente, y, en todo caso plantear la posibilidad de la responsabilidad frente al propio deseo(Lacan, 1960/1971).
Es en este contexto donde las nociones de pulsión y deseo cobran su sentido más específico, develando su carácter cultural y simbólico, y alejándose cada vez más de su soporte biológico, que ni siquiera las puede justificar. Buen ejemplo de ello son las identificaciones sexuales a través de las cuales se accede a la propia sexuación, que no se alojan en órgano u hormona alguna. Elorganismo real podrá ser entonces una apoyatura, un soporte, en donde se escenificará una compleja trama de deseo. Si dicha escenificación no fuera en gran medida independiente del marco biológico en el que se lleva a cabo, no habría modo de entender algunas manifestaciones como la homosexualidad, el travestismo, o el transexualismo, salvo que se decidiera apelar a las viejas teorías de ladegeneración y del higienismo mental (Ferrero, 2000). Desde esta perspectiva, es posible afirmar que la noción de cuerpo hace referencia, por tanto, a una construcción fundamentalmente simbólica, de carácter individual y social, a partir de la cual cada sujeto dota a su realidad orgánica de una determinada condición, aquella que lo identifica en su singularidad (Leclaire,1982).
La inequívoca unión...
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