Derecho penal del enemigo

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IV. LA SUBLIMACIÓN DEL DERECHO PENAL
DEL ENEMIGO
Muchas de las características que JAKOBS atribuye —y justifica—
al denominado Derecho penal del enemigo se reflejan, con reduplicada
intensidad, en diversas legislaciones antiterroristas promulgadas
a comienzos del siglo XXI45 para abrir camino al peligroso
discurso de la excepcionalidad democrática.
Se consolida así un Derecho penal—sustantivo y procesal— que
asume una estructura bélica y consagra un estado de excepción permanente;
de forma paralela, el Estado extiende su propio poder incluso
más allá de la legalidad creando, en aras de la eficacia, espacios ajenos
a todo control. Es la sublimación del Derecho penal del enemigo.
Los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 contra
el Pentágono y la destrucción de lasdos torres gemelas del World
Trade Center de Nueva York provocaron una impiadosa masacre y
constituyeron, sin duda, una conducta delictiva —de extremistas islámicos—
contemplada como tal en cualquiera de los ordenamientos
jurídico-penales vigentes en la actualidad.
El impacto producido por los mismos no se limitó a la sociedad
norteamericana; alcanzó una resonancia mundial generando,asimismo,
un global sentimiento de inseguridad y vulnerabilidad. El
hecho de que la tragedia se retransmitiese "en directo" por las televisiones
de todo el mundo acrecentó la sensación de que ya nadie, y
en ningún lugar, se encontraba a salvo.
La perplejidad ante la ineficacia preventiva de los servicios de
inteligencia, el miedo generalizado a atentados similares, la rabia
incontenida, el orgulloherido de la nación más poderosa del mundo46
45 Vid.: H. OLÁSOLO ALONSO y A.I. PÉREZ CEPEDA, Terrorismo internacional
y conflicto armado, Tirant lo Blanch, Valencia, 2008, págs. 45 y s.s.
46 ORIANA FALLACI, la ya desaparecida periodista italiana era vecina de
Manhattan el 11 de septiembre de 2001 y su libro-crónica del espectacular

y el afán vindicativo desencadenaron una guerra abierta —ysucia,
en no pocas oportunidades— contra todo aquello que representa un
peligro para su seguridad y hegemonía. Tal reacción habría de afectar
gravemente a derechos y libertades fundamentales47 provocando
una recaída en la barbarie.
En efecto, hasta entonces los EE.UU. de Norteamérica habían
perseguido los delitos de terrorismo utilizando la normativa penal y
procesal penal ordinaria48.
Asíocurrió como consecuencia de la destrucción mediante explosivos
de un avión de la Pan American Airlines, en diciembre de 1988
y cuando sobrevolaba Escocia; entre pasajeros, miembros de la tripulación
y personas en tierra el número de víctimas alcanzó casi los
tres centenares; como responsables del atentado terrorista fueron
identificados dos agentes del servicio secreto libio, que habíanintroducido
entre el equipaje de la aeronave un artefacto explosivo,
solicitándose su extradición por el gobierno norteamericano. También
se recurrió a la normativa sustantiva y procesal ordinaria para
habilitar el enjuiciamiento por un tribunal federal de los culpables
de la explosión, en 1993, de un coche-bomba en el aparcamiento subterráneo
de una de las torres del World Trade Center queprodujo la
muerte de seis personas y lesiones de diverso grado a más de mil, o
de los sangrientos atentados terroristas sufridos por las embajadas
de los EE.UU. en Nairobi y Dar es Salaam en 1998.
Sin embargo, a partir del 11 de septiembre de 2001 tal criterio
se modificó radicalmente y la reacción del gobierno norteamericano
tuvo todas las características de una declaración de guerra contrael terrorismo como respuesta al acto de guerra sufrido49. En palabras
del Presidente GEORGE W. BUSH ante el Congreso: "Nuestro
enemigo es una red de terroristas y todos los gobiernos que la respaldan.
Nuestra guerra en contra del terror comienza con Al Qaeda
atentado terrorista se titula muy expresivamente La rabia y el orgullo (La
Esfera de los Libros, Madrid, 2002).
Cfr.: J.C. PAYE, La...
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