El callejón oscuro

Solo disponible en BuenasTareas
  • Páginas : 7 (1689 palabras )
  • Descarga(s) : 0
  • Publicado : 5 de febrero de 2011
Leer documento completo
Vista previa del texto
EL CALLEJÓN OSCURO

En El Sexto, las condiciones de vida seguían siendo, tal como las describiera José María Arguedas en su famosa novela de 1961, simplemente abominables. Entre los problemas principales, la estrechez física y el hacinamiento humano. Concebido para cuatrocientos cincuenta reclusos, la población penal no bajaba nunca de mil quinientos.
Las celdas tenían todas lamisma dimensión, tres metros por dos metros cincuenta, y estaban equipadas con dos camas camarotes, dispuestas en forma de L, es decir, una en el fondo cubriendo el ancho de dos metros cincuenta, y otra a lo largo, sobre un costado, lo que dejaba un pequeño espacio vacío, también en forma de L. Era en este espacio libre donde nosotros teníamos nuestras mesas de trabajo. En uno de los rincones, paracompletar el mobiliario, teníamos el inevitable balde-sanitario en el cual estábamos obligados de hacer nuestras necesidades después del encierro, a las seis de la tarde.
En esas celdas, nosotros, los presos políticos que estábamos condenados -o íbamos a serlo- a muchos años, nunca estuvimos más de cuatro, salvo en casos episódicos de grandes redadas de sindicalistas y dirigentes políticosque creaban una congestión momentánea. En cambio, en las celdas de los presos comunes, donde el número de reclusos podía llegar a cifras inverosímiles (entre diez y quince), se dormía a dos por cama y los otros debían acomodarse en el suelo, sobre cartones, para protegerse del frío y de la humedad. En esos casos, el minúsculo rectángulo que quedaba debajo de los camarotes, y que aseguraba alocupante que por la noche nadie le caminara encima, era muy codiciado.
Las consecuencias nefastas de la estrechez física eran diversas. Sin embargo, una de las más importantes tenía que ver con la vista: ahí, para donde se mirara, lo único que se veía eran muros. En esa maldita prisión no había, con la sola excepción del patio de visitas, ningún lugar desde donde uno pudiera contemplar unapequeña porción de cielo. Ni siquiera por las ventanas porque lo que había en lugar de ventanas eran unos agujeros infames por los que tampoco se veía gran cosa, debido a que el edificio estaba situado en pleno centro de la ciudad de Lima. De la vida normal que discurría más allá de esos muros, sólo nos llegaba el rumor apagado e indescifrable de la circulación urbana. En tales condiciones, la idea de iral Frontón se me presentó muy pronto como un deseo vehemente, como si se tratara en realidad de un proyecto de viaje de turismo al extranjero. Pero, la militancia nos impedía hacer lo que quisiéramos, por lo menos, sin consultar antes a la dirección nacional.
Habida cuenta de mi situación, con varios procesos encima, algunos graves, que me aseguraban una larga condena, el acuerdo de laDirección Nacional para que solicitara mi traslado al Frontón, lo sabía, no iba a representar ningún problema. El problema tenía que ver, en cambio, con la posibilidad de contactarla y de recibir la respuesta. La comunicación con el exterior fue, en efecto, durante los primeros meses, nuestro principal problema. Sobre todo a nivel de documentos.
Para sacar cartas personales, artículosperiodísticos o textos diversos no había dificultades insalvables. En cambio, hacerlos entrar era casi imposible pues todas nuestras visitas, incluidos los niños, tenían que someterse a un registro sistemático, minucioso y, por fuerza, eficaz. Este registro era todavía más eficaz en la cola reservada a las mujeres. Para ese trabajo, que a cualquier persona normal le resultaría ingrato, la Administraciónhabía escogido dos personas que gozaban viendo los cuerpos desnudos de nuestras visitas y hurgando sin reparo en sus órganos genitales.
Por esa época, el único medio que teníamos capaz de burlar la vigilancia, era una cartera de cuero bastante ordinaria a la cual se le había puesto un doble fondo. El trabajo estaba bien hecho. Sin embargo, todos admitíamos que su utilización implicaba un...
tracking img